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Crispación en Oviedo por la subida de impuestos que el alcalde prometió congelar

La práctica totalidad de los 104.977 propietarios de inmuebles del municipio de Oviedo, gobernado por el PP, verán incrementado el impuesto de bienes inmuebles (IBI). De ellos, el 53,41% deberá pagar el año próximo más del doble que en 1995. Pero quienes peor lo tienen son el 25% que sufrirá incrementos de hasta el 150%. En alguna zona céntrica del casco urbano se alcanzarán cuantías que cuadruplicarán las actuales. La subida media se sitúa en el 98,4%.

El alcalde, Gabino de Lorenzo, que había sido, propuesto como ejemplo modélico de gestión popular en las últimas elecciones locales, se había comprometido a la "congelación en términos reales y agregados de la fiscalidad municipal", en su discurso de toma de posesión, el 17, de junio pasado.Este notable incremento del IBI ha suscitado un profundo malestar en el municipio, que se materializó de forma muy tensa el pasado viernes durante la celebración de dos plenos de la corporación local, uno para aprobar los presupuestos municipales del próximo año y otro, convocado a petición de la oposición de izquierdas, para debatir el incremento del IBI. Grupos de vecinos se manifestaron frente al Ayuntamiento bajo fuerte vigilancia policial, mientras otros forcejeaban con las fuerzas del orden para tratar de acceder al salón de plenos.

La fortísima, subida de la carga impositiva del IBI -conocida ya popularmente en la ciudad como el catastrazo- obedece a la negativa del equipo de gobierno municipal, del PP, a rebajar el tipo de recargo municipal que grava ese impuesto una vez que se ha producido una revisión de los valores catastrales. Como consecuencia de ello, la carga tributaria aumentará por este concepto para los propietarios de inmuebles en una media del 98,41%.

Oviedo es la única capital de provinc¡a que no ha rebajado el tipo de gravamen municipal tras la actualización anticipada de los valores catastrales a la que se ha procedido. El alcalde, Gabino de Lorenzo, ha reiterado que el incremento de la presión fiscal no es atribuible al ayuntamiento, sino a la actualización del catastro, competencia de la Administración central. Sin embargo los grupos municipales del PSOE e IU ya habían denunciado hace meses que el Ayuntamiento de Oviedo tenía en su mano la posibilidad de neutralizar ese incremento con una rebaja del tipo impositivo local, como estaban haciendo todos los municipios en circunstancias similares.

La petición, consistente en rebajar el gravamen municipal del 0,79% al 0,39%, permitiría, según los socialistas, que la reciente revisión catastral tuviera un efecto casi neutro sobre los sujetos fiscales, pero no fue atendida por el equipo de Gobierno, que de ese modo obtendrá en 1996, sólo por este concepto, 4.932 millones de ingresos, 2.500 millones más que en 1995.

En el primer mandato de Gabino de Lorenzo como alcalde, entonces con mayoría relativa, ya se suscitó una gran polémica como consecuencia de la elevación en 1992 del índice municipal sobre el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), pero la crispación suscitada se recondujo cuando el equipo de Gobierno decidió dar marcha atrás y dulcificar el gravamen. Ahora no ha sido así. El plazo para solicitar la rebaja ya ha vencido. El viernes los concejales del Partido, Popular rechazaron formalmente la posibilidad de una reducción y sacaron adelante unos presupuestos para 1996, tramitados por vía de urgencia y por un monto de 23.163 millones de pesetas, 5.500 millones más que en 1994.

El contundente incremento recaudatorio coincide con el anuncio de la próxima puesta en marcha de un ambicioso plan de privatizaciones de servicios municipales, que ha suscitado ya la oposición entre funcionarios y sindicatos. La oposición habla de voracidad recaudatoria. Esta política se adopta al cabo de cuatro años de Gobierno del PP en Oviedo, en los que se produjo una fortísima actividad inversora y de gasto, que fue muy alabada en amplios sectores sociales y que contó con un generalizado respaldo. El despliegue de recursos económicos de que hizo gala durante su anterior mandato le confirió una extraordinaria popularidad al alcalde, artífice de la peatonalización del casco histórico y de un embellecimiento general de la ciudad.

En las pasadas elecciones locales barrió prácticamente a la oposición: obtuvo 18 de los 27 concejales de la corporación. El problema con el que se enfrentaba ahora era cómo acometer la ejecución sus grandes proyectos de infraestructura y equipamiento sin una fuente adicional de ingresos, tan necesaria además tras el cuantioso esfuerzo de gasto e inversión. del periodo anterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de octubre de 1995

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