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CARTAS AL DIRECTOR

Preguntas

Alcobendas, Madrid.

Xavier Rubert de Ventós publica en EL PAÍS del 2 de septiembre de 1995 un ataque al PSOE y al socialismo en general de cuya ferocidad es pálido reflejo el ya expresivo título El apagón socialista del Estado. Baste decir que va desde el sadigmo de pedir que los socialistas sean no sólo "perdedores" sino declarados "culpables" y "chivo(s) expiatorios", al masoquismo como ciudadano de abogar por el Gobierno de "los otros" (aunque) "lo harán peor". Por si el lector lo ignorase, le informo de que al igual que el autor de esta carta- Rubert ha sido diputado a Cortes y después eurodiputado por el PSOE de 1982 a 1994. Y como el artículo de marras basa su malquerencia tanto en razones de "oportunidad" como de "principios e higiene", se me ocurre preguntar:a) ¿No ha tenido Rubert de Ventos una "oportunidad" para decir tales cosas durante los 12 años -vacaciones retribuidas comprendidas- de escaño parlamentario?

b) ¿Los "principios" atinentes a todo militante de un partido, no le obligan moralmente a, antes de publicar sus críticas, para lo cual es muy libre, haberlas hecho ¡al menos una vez! en el seno de su organización?

En las más o menos 150 reuniones de Grupo Parlamentario Socialista, y otras tantas de delegación socialista española del Parlamento Europeo doy testimonio de ello, estuve en casi todas, no soy flaco de memoria, mi regreso a la actividad profesional refuerza mi independencia-, jamás se oyó la voz discrepante de Rubert, o una crítica, o el inicio o solicitud de un debate, etcétera. Pero tampoco hubo noticia jamás de algún escrito o comunicación de su pluma la de un fecundo y celebrado ensayista- denunciando a algún órgano del PSOE esto o aquello, de tanto cuanto dicho con sus palabras- "no se puede no saber".

c) A la higiene se llega en gran parte por pudor, y parece que éste brilla por su ausencia cuando los improperios al propio partido siguen puntualmente al hecho de haber caído de sus listas electorales.

Carlos María Bru Purón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de septiembre de 1995