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Ornette Coleman: "Me gustaría que un cantaor interpretara mi música"

El saxofonista presenta su último disco, 'Tone dialing'

Hacía siete años que Ornette Coleman (Fort Worth, Texas, 1930) no lanzaba al mercado un disco al frente de Prime Time, la banda que desde hace más de 20 expresa una buena parte de su peculiarísima filosofía musical. Ahora, el saxofonista se reencuentra con sus incondicionales en Tone dialing, un disco homogéneo y riguroso que repasa la escena multicolor de las músicas populares y cultas desde un ángulo absolutamente personal.

Tone dialing significa el estreno de su propio sello, Harmolodic, y también marca el principio de una relación con una poderosa compañía discográfica que, en sus ropias palabras, "respeta al músico y le concede absoluta libertad para crear"El saxofonista ha señalado a menudo que la música debe explicarse en sí misma y por sí sola, pero también está acostumbrado a describir las estructuras en las que se basa y hasta aventurar los niveles emocionales que pretende alcanzar. No hay límites cuando un creador puro se apoya en un sólido concepto teórico, creado a partir de una brillante intuición y perfeccionado sin cesar a lo largo de una carrera generosa en obras maestras.

La armolodía impregna toda la vida de este hombre de jazz fascinado por los compositores clásicos europeos y enraizado en la tradición del blues rural y en el bebop de Charlie Parker. ''La armolodía es la forma musical más democrática que conozco", asegura Coleman. "En ella todos participan del sonido global sin sacrificar su propia personalidad. Se basa en un principio universal: todo está relacionado. Es como los sentidos" No es extraño entonces que en Tone dialing se pueda escuchar un preludio de Bach interpretado por una guitarra eléctrica o un ritmo caribeño conducido por instrumentos indios. Tampoco falta la nota de actualidad del rap, una idea que ya se insinuaba en el disco, grabado hace casi 25 años, Science Fictión.

"La labor del compositor es muy similar a la del químico", afirma. "Se combinan sonidos y se analizan los resultados. Las notas no tienen un sentido único. Son polivalentes. Según la intención con que se toquen producen un efecto diferente. Este mismo principio es aplicable a otras formas de arte. Siempre me ha interesado comprobar cómo se expresa una música concreta desde posiciones contrastadas. Me encantaría escuchar cómo interpretar mis composiciones un cantaor flamenco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de septiembre de 1995