Cartas al director
i

Jueces

Soy un ciudadano normal, perplejo, me imagino que como muchos otros, por lo que está sucediendo en nuestro país en los últimos meses. Estoy convencido de que la democracia es el único sistema válido ética y moralmente en una sociedad moderna. Creo en la necesaria separación de los poderes del Estado para un correcto control de las instituciones. Creo también, como una de las esencias de la democracia, en la alternancia del poder en las instituciones, aunque, desde luego, siempre que así lo decidamos los ciudadanos en las urnas.Reconozco que junto a estas creencias profundas tengo una enorme laguna como ciudadano de a pie no pleno experto en temas legales ni constitucionales, y es la siguiente:

Más información

¿De dónde emana el poder individual de un magistrado juez como el señor Garzón? ¿En nombre de quién ejerce ese poder tan enorme? ¿Ante quién responde de sus trascendentales actos, que en los últimos meses han hecho tambalearse los mismísimos cimientos de la sociedad española?

Seguro que estas preguntas tienen respuestas constitucionales, pero uno piensa, en su ignorancia, que ese poder no proviene de la elección ciudadana, no pudiendo, por tanto, ejercerlo en nombre de los que no lo hemos elegido para eso. En este caso concreto, además, hubo quien lo eligió como parlamentario para que trabajara por mejorar las condiciones de vida de nuestro país, pudiendo haberlo hecho desde ese puesto con el respaldo directo de la ciudadanía.

Su responsabilidad sería tremenda si sus actuaciones en el caso GAL no prosperasen en el Tribunal Supremo. Pero, de darse esta hipótesis, ante quién respondería: ¿ante Dios y ante la historia?.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de septiembre de 1995.

Lo más visto en...

Top 50