FINAL DE LA ESCUELA TAURINA

Todos triunfaron

La salomónica decisión de declarar triunfadores a los cuatro chavales, adelantados alumnos de la Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda, de Madrid, que competían buscando el estrellato ayer en la novillada final, fue justa y necesaria. Ninguno de los aspirantes merecía el oprobio de la derrota. Mayormente cuando alborearon más entrega, calidad y variedad de suertes que las que habitualmente soportamos a las figuras. Los coletudos brillaron con flámula y, sobre todo, con el percal, con el que también varios compañeros más cascabelearon gran número de pases aprendidos en la teórica y fruto de su inspirada imaginación. De igual forma, unos y otros banderillearon con fácil brillantez, de todas las maneras posibles, en el arte de Cúchares.

Pérez Tabernero / Sánchez, Robleño, Juli, Abellán

Novillos de José Juan PérezTabernero, bien presentados, flojos y de juego desigual. Francisco Sánchez: dos orejas y rabo. Fernando García Robleño: oreja. El Juli: dos orejas y rabo. Miguel Abellán: dos orejas y rabo. Plaza de la Venta del Batán, 2 de septiembre. Novillada final del concurso de la Escuela Taurina. Casi lleno.

Así, con el bravo primer bicorne -cuya clase podría descubrir a un mal torero que no anduviera a su altura-, Sánchez bordó el toreo con ortodoxia, temple y ligazón, en una faena de alto calibre. Después García Robleño opuso al genio de su mugiente enemigo, que le volteó varias veces sin que el chaval se inmutase, valor y técnica en cantidades industriales, aunque falló con el verduguillo.

El Juli, auténtico niño prodigio que a sus 12 años arrastra gran número de aficionados, apostó por la fácil modestia para lidiar al gazapón tercero, cuyo defecto corrigio en gran medida. El chavalín, con desparpajo increíble, se colocó siempre en el sitio exacto para embozar al burel y sacarle, además, relámpagos artísticos. A Abellán le correspondió el más flojo del festejo, rayano en la invalidez, lo que le impidió redondear maciza faena. Pero supo extraerle los muletazos más puros de la función, siempre dibujados de modo perfecto.

Cogida de Raúl Adrada

Por otra parte, Raúl Adrada resultó herido menos grave en la novillada sin picadores celebrada en Colmenar. Adrada fue cogido al poner el tercer par de banderillas a su primer novillo y fue atendido en la enfermería de la plaza de "herida inciso contusa en el muslo izquierdo de 20 centímetros con dos trayectorias, una hacia arriba de seis centímetros y otra internoexterna de diez. No hay lesión arterial ni venosa", según el parte médico. Posteriormente fue trasladado al hospital de La Paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de septiembre de 1995.