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CARTAS AL DIRECTOR

Regateo

El fallecimiento de un familiar me llevó frente aun agente de contratación (señor Martínez) del tanatorio de la M-30. Le expresé mi deseo de incinerar sin más los restos del difunto de la manera más económica posible."¿Un servicio básico, entonces?" Sí. Un nicho durante 99 años: 43.000 pesetas. Precio total: 250.000 pesetas.

Sorprendido le pregunté si era la forma más económica de hacerlo. "Bueno, está el servicio mínimo, pero la caja no está barnizada" (¡la caja, que se va a incinerar!).

Sorpresa.

El servicio mínimo, con nicho incluido, rondaba las 150.000 pesetas. Pedí llevarme el contrato sin firmar para devolverlo por la tarde firmado y se me denegó, así como el presupuesto. Me fui sin firmar ante un proceder tan anormal.

Esa misma tarde volví, sin mejor solución, dispuesto a tragar, dejar el nicho y conservar las cenizas de mi pariente y firmar. Sorpresa. El muy correcto agente de contratación señor Menéndez me pide ¡360.000 pesetas! Harto, pido hablar con el jefe de la agencia de contratación, señor Cobos.

Amablemente, es incapaz de justificar la conducta de los agentes, aunque consigo una oferta final, sin nicho, de unas 210.000 pesetas. ¿Hasta cuándo van a seguir los madrileños sujetos a las prácticas comerciales ilícitas de estos individuos? ¿Por qué no se hace pública una lista de precios señalando claramente cuál es el servicio mínimo para disponer de los restos de los seres queridos? ¿Seguirá el Ayuntamiento dando nombre a quienes utilizan el dolor de los familiares como factor de ventaja para su negocio?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de septiembre de 1995