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Suspende pagos el cementerio de lujo en el que invirtió el Gobierno de Baleares

Bon Sosec (Buen Sosiego), la empresa que construyó un lujoso cementerio privado en la localidad mallorquina de Marratxí con dinero aportado por el Gobierno de Baleares, presentará hoy viernes un expediente de suspensión de pagos para hacer frente a deudas estimadas en 9.000 millones de pesetas. La decisión fue adoptada para evitar que prospere la petición de quiebra necesaria que prepararon varios acreedores, según confirmaron fuentes de la sociedad.En 1992 el dimisionario presidente balear, Gabriel Cañellas, autorizó una inversión de 425 millones de pesetas en el cementerio privado -el primero de sus características que se construyó en España- a través de la sociedad semipública controlada por el Gobierno de Baleares Sociedad Balear de Capital Riesgo.

El 30 de diciembre de 1988, tres de los socios promotores del cementerio, los constructores Jaime Gibert, Pedro Valencia y José Campins, habían entregado a la fundación privada Illes Balears, creada y gestionada por Cañellas, medio millón de pesetas cada uno. Nueve días antes, el Consejo del Gobierno balear había declarado de interés social su proyecto de cementerio privado. Gibert era el líder de la potente patronal de constructores y amigo personal de Gabriel Caflellas.

El negocio resultó ruinoso y salpicó a altos cargos del PP en las islas empezando por el alcalde de Palma, Joan Fageda, uno de los principales acreedores de Bon Sosec, con 800 millones de pesetas. Otro importante acreedor es la sociedad ICE Norte, propiedad de Jaime Gomila, ex marido de Cristina Arroyo, a su vez cuñada de Mario Conde, que reclama 1.300 millones.

Cañellas autorizó la inversión a pesar de las protestas de la oposición, que le acusó de favorecer al presidente del Consejo de Administración de Bon Sosec, Jaime Gibert, "en un negocio de dudosa viabilidad".

"El fracaso de Bon Sosec es un ejemplo más de lo que representó en esta comunidad el cañellismo, que alentó negocios privados desde cargos públicos en una permanente ceremonia de la confusión", dijo a EL PAÍS Xisco Quetglas, portavoz para temas económicos del PSOE balear. Añadió que, a su juicio, "los 425 millones de pesetas de las arcas públicas invertidos en el cementerio son irrecuperables".

Bon Sosec debe hacer frente a pagos muy elevados en concepto de intereses bancarios (Banca March y Sa Nostra son los principales acreedores), que rondan los 900 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de septiembre de 1995