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Una pareja con un largo historial de hechos en común

El verano pasado, el ex sargento Enrique Dorado Villalobos fue condenado a cuatro meses de arresto junto al presunto contrabandista Pedro Luis Miguéliz Dabadia, Chofo, por sobornar a un cabo de la Guardia Civil para que relajara la vigilancia durante la descarga de un alijo de tabaco de contrabando. Esta sentencia es el único resultado práctico del informe Navajas, elaborado en 1989 por el fiscal jefe de San Sebastián, sobre los casos de corrupción en los que presuntamente están implicados numerosos agentes de la Comandancia de Intxaurrondo.Dorado y su compañero Felipe Bayo fueron condenados en 1992, junto a un sargento y dos cabos, a dos años de prisión y 27 de inhabilitación por torturar, en julio de 1983, a Joaquín Olano, detenido por su presunta pertenencia ETA.

En febrero 1989, Dorado y Bayo fueron procesados por intentar robar, tres años antes, en un comercio de Irún (Guipúzcoa). Ambos agentes, que fueron sorprendidos por la policía local cuando intentaban perpetrar el asalto, fueron condenados a tres años de cárcel por tenencia ilícita de armas y a 18 meses por robo con violencia.

El ministro de Defensa, a propuesta del de Justicia e Interior, expulsó en junio a Dorado del instituto armado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de agosto de 1995