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La ópera del millón de vatios

Voodoo lounge es el show del millón de vatios. Desde hace 30 años, cada vez que los Stones saltan a la carretera saben encontrar una fórmula mágica para parecer lo de siempre y siempre ser algo nuevo. Lo crucial es renovar el concepto del show para ser los mejores, cada cinco años, sobre un escenario. Los Rolling Stones ponen la banda sonora, pero el concepto que engloba escenario, proyecciones, vestuario, luces y efectos especiales se renueva para dar satisfacción a una audiencia de 60.000 personas aplicando los recursos más sofisticados y tecnológicamente más avanzados en la industria del show business. El resultado es una ópera rock bajo un millón de vatios. Dos hombres clave, Mark Fisher y Patrick Woodroffe, tienen la responsabilidad de que el espectáculo no decaiga. Fueron ellos los que armaron, con Mick Jagger y el batería Charlie Watts, Urban jungle. Y cinco años después vuelven a firmar Voodoo lounge. Lo que tratan de conseguir, según Woodroffe, es "un equilibrio entre lo técnico y lo emocional para poder llegar a realizar el más grande espectáculo de rock".En medio del estadio, dentro de una estructura cubierta de lona negra, Patrick Woodroffe hace su particular performance al mismo tiempo que los Stones. Sin él no se les vería. Se sienta frente a tres mesas de luces, varias pantallas de ordenador y un mezclador de vídeo. Sus ojos y manos supervisan un minucioso programa de ordenador encargado de marcar desde el comienzo del espectáculo -el salto de la primera llamarada ordenada por microchip- hasta cada movimiento en las 23 canciones programadas desde su actuación en el Giants Stadium de New Jersey hace casi un año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de julio de 1995