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Crítica:
Crítica

Antónimo de odio

Guru's Jazzmatazz

Madrid, 12 de julio.

Hace unos años, Guru, componente de la banda de reality-rap Gang Starr, visitó Europa y, en Inglaterra, percibió el nacimiento del acid jazz; y comenzó a gestarse lo que sería el primer disco de Jazzmatazz.En un espectáculo en el que todos los músicos fueron solistas, sentir la presencia clara y continua de sus instrumentos con un protagonismo luminoso sorprendió, cuando en ningún momento esto recaía en detrimento del otro y el concierto fue un diálogo in crescendo.

La carga verbal de sus canciones contradicen la leyenda de violencia que el rap arrastra; el antónimo del odio es esencia de sus canciones; la violencia viene de fuera adentro, y el rap es una vacuna colectiva. Así, los nueve músicos elevan un sonido de ritmo concreto cargado de volátiles desarrollos, desde la guitarra de Roy Jordan al saxo de Kenny Garret y los teclados de Reuben Wilson. La perfección fue nota dominante: el batería Bernard Purdie, antiguo componente de la banda de James Brown, es un maestro que, fusionado con el pinchadiscos Sky, crea una base rítmica atemporal, densa y clara. La capacidad de Jazzmatazz de llegar con músicas de difícil acceso, como jazz y rap, hizo mella en un público que quiso más.

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