La verdad del cante
Un nuevo recital de José Menese, al hilo de la aparición de su último disco, que fue grabado en directo hace cinco meses en esta misma sala. Como es habitual en el cantaor, ofreció un concierto muy variado, con estilos que actualmente son casi rareza oírlos: la rondeña la petenera, la nana, los caracoles... Incluso las sevillanas, una rareza en Menese. No debió hacerlas, pues es un género que en su línea de cante no encaja para nada, pero quería complacer al público que le pedía más entusiasmado.Ello no empaña en absoluto el nuevo éxito personal de Menese, un cantaor que desde hace bastante tiempo ya viene demostrando una regularidad que se agradece. No fue ciertamente una de sus noches memorables, pero cantó bien, aun cuando Enrique de Melchor apretara a veces en exceso el acelerador, sobre todo en los temas rítmicos. Cantó a veces incluso muy bien, con esa nobleza y esa dignidad que normalmente son consustanciales al quehacer de Menese.
Recital de José Menese
Toque: Enrique de Melchor, con Antonio Reyes (segunda guitarra) y Faiquillo y Sebastián Pelao (Dalmas). Teatro Albéniz. Madrid.
Hablé José María Velázquez de la soledad del cantaor por siguiriyas, palo en el que Menese brilla con luz propia y en el que brillaría esta noche. ¿Y la soledad del cantaor por tonás, sin guitarra siquiera? La verdad del cante, ésa es la madre de todo. Menese la tiene, y nos la ofreció con la grandeza que le es propia.


























































