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La Fundación Santillana exhibe lo mejor del impresionismo a través de 20 obras maestras

La torre de Don Borja acoge hasta septiembre la exposición más atractiva del verano

Bajo el título Impresiónistas franceses en Santillana del Mar, la Fundación Santillana inauguró anoche en su sede de la torre de Don Borja, en la localidad cántabra, una gran exposición en la que, a través de 20 obras maestras, se recorre lo que ha sido este movimiento pictórico francés, fundamental en la historia del arte contemporáneo. El presidente de la fundación, Jesús de Polanco; la ministra de Cultura, Carmen Alborch, y Hiromasa Ikeda, en representación del Museo Fuji de Tokio, la entidad que ha prestado las obras, presidieron la apertura oficial de una muestra que desde hoy y hasta el 3 de septiembre podrá ser visitada por el público y que constituye la convocatoria artística más atractiva del verano.

Ante decenas de personas representantes de la cultura y política cántabra, Jesús de Polanco dijo ayer que esta exposición es "un compendio armónico y admirable que nos orgullece poder presentar como verdadera primicia en Europa, coincidiendo precisamente con el comienzo de la presidencia española en la UE".Añadió que esta iniciativa ha sido posible gracias a Daisaku lkeda, fundador del Museo Fuji de Tokio, y que en la exposición se dan la mano Oriente y Occidente, gracias al inmejorable "trasfondo del encuentro cultural para un mejor entendimiento y cooperación entre ambos pueblos. Esa búsqueda, por cuanto de bueno une a todos los hombres, es lo que también anima a la Fundación Santillana a propiciar eventos como éste, que muestran las más elevadas expresiones culturales de la Iberoamérica a que nos debemos y de la Europa a que pertenecernos"

La ministra de Cultura ¿armen Alborch, alabó esta iniciativa, calificando el acto de ejemplar porque, según ella, demuestra que por un lado el arte es universal; y por otro es un ejemplo de lo que la sociedad civil, en este caso representada por Jesús de Polanco y Daisaku lkeda, puede hacer en sus respectivos países.

Los 20 cuadros prestados por el Museo Fuji están distribuidos por las tres plantas de la torre. El comisario adjunto para España de la exposición, Naoto Tominaga, explicaba ayer que los cuadros han sido escogidos de entre un fondo de 5.000 piezas y que constituyen lo mejor que poseen sobre impresionismo. Estas obras proceden de donaciones de particulares, muchas de ellas conseguidas en las grandes subastas internacionales que durante los últimos años han supuesto un récord tras otro. Por ello, gran parte de estos cuadros no han podido ser vistos en los circuitos habituales de exposiciones, aunque sí son conocidos a través de los catálogos.

"Es la primera vez que esta muestra se exhibe en Occidente", dijo Tominaga, "y antes se ha podido ver en Corea y China". Añadió que el Museo Fuji está dispuesto a prestar la colección a alguna otra entidad cultural española que se lo solicite antes de retornar a Japón. Tominaga dijo que la institución que representa es un organismo interesado en fomentar este tipo de intercambios como símbolo de paz y entendimiento entre los pueblos.

Los 20 cuadros son de nombres tan indiscutibles como Pierre Auguste Renoir, Camille Pissarro, Eugène Boudin, Alfred Sisley, Paul Cézanne, Edouard Manet, Claude Monet, Gustave Caillebotte, Edgar Degas, Berthe Morisot, Mary Cassatt, Gustave Loiseau, Henri Martin, y Henri Le Sidaner.

Con la elección de todas estas piezas los responsables de la exposición han pretendido contar lo que fue un movimiento surgido en la primavera de 1874, cuando un grupo de jóvenes artistas desafió al Salón Oficial de París para organizar su propia exposición particular. Esos jóvenes eran Monet, Renoir, Cézanne, Degas y Morisot. Pagaron su desafío con los ataques más furiosos de la crítica y el desprecio e incomprensión del público, pero su percepción del arte (pintar directamente las impresiones del artista) les convirtió en el movimiento más importante del arte moderno y en él brilla toda la creatividad posterior y todos los ismos porteriores: cubismo, fauvismo, expresionismo, tal como llegó a precisar Pablo Picasso. El movimiento impresionista fue muy influido por la cultura oriental, rasgo que sigue marcando al arte actual. El Extremo Oriente es especialmente visible en Manet, Monet o Lautrec.

Un marco cotidiano

Las obras expuestas están colocadas intentando reproducir la decoración de una casa. Los cuadros son parte de la vida cotidiana tal como querían y entendían sus autores. Una de las salas más interesantes corresponde a dos mujeres: Berthe Morisot (1841-1895), discípula y modelo de Manet, y Mary Cassatt (1845-1926), americana de Pensilvania que se trasladó a París concluir sus estudios y desarrolló su carrera junto a Degas. En sus retratos de mujeres en tonos pastel realizan una exhibición de dominio del color y de captación de la sensibilidad femenina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de junio de 1995