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LA CRISIS DE LAS ESCUCHAS

González sugiere que pronto habrá pruebas de un "pulso al Estado"

ANABEL DIÉZ / LUIS R. AIZPEOLEÁ El presidente del Gobierno y secretario general del, PSOE, Felipe González, repitió ayer hasta la saciedad durante la reunión a puerta cerrada con los parlamentarios socialistas que el Estado y las instituciones están sufriendo un chantaje. "A estas alturas espero que nadie dude de que se está echando un pulso al Estado y pronto puede haber pruebas" afirmó. Dirigentes socialistas ya no se privaron en esa reunión de mencionar en voz alta el nombre del banquero Mario Conde como parte de tal supuesta conspiración.

González consiguió ayer, como siempre, aminorar las tensiones entre los distintos sectores del PSOE, esta vez levantiscos por él escándalo de las escuchas del Cesid. El líder socialista sostuvo que no hay que confundir lo prioritario con lo accesorio y que ahora se trata de avanzar en la investigación de quién grabé ilegalmente, quién robó el material del Cesid y quién lo entregó a un medio de comunicación.'Nadie calló lo que tenía previsto decir, pero el tono, él fondo y la forma utilizados cambiaron mucho después de escuchar al presidente del Gobierno, aunque quienes quisieron pedir cambios en el Ejecutivo lo hicieron.

González habló de la trama contra el Estado, contra las instituciones y contra el Gobierno -en sus distintas intervenciones mencionó en momentos diferentes a estas tres instancias- y puso el énfasis en la investigación, por lo que pidió mesura antes de echar piedras sobre tejado propio, por ejemplo pidiendo responsabilidades en el Gobierno, antes de que concluya la investigación, que dijo que va por muy buen camino.

"Os pido mesura, estamos haciéndo un esfuerzo por averiguar todo lo ocurrido y espero que a estas alturas nadie dude de qué estamos ante un pulso al Estado, y también os digo que puede haber pruebas de esto muy pronto", aseguran que dijo González en su segunda intervención.

Valoración política

La primera vez que tomó la palabra dejó sentado que nada tenía que ver su presencia ante el Grupo Socialista con la sesión que hoy va a protagonizar el Gobierno, a cargo del vicepresidente Narcís Serra, para dar datos sobre las escuchas del Cesid.

González afirmó que estaban allí reunidos para hacer una valoración política de lo que está sucediendo. El problema se enmarca en que ha habido unas escuchas "que están ya siendo investigadas por la fiscalía". En segundo término, se han robado documentos y traicionado el estatuto de funcionamiento del Cesid, "que puede tener consecuencia penal". Por último, habló de la tercera parte, las filtraciones y la publicación en un medio de comunicación.

Dicho todo eso, aseguró que el problema, a su juicio, no se queda en los hechos concretos, sino que se complica porque "lautilización de ese asunto significa un pulso político al Gobierno". Según González, los socialistas, como demócratas, están sujetos a perder la mayoría en unas elecciones. "Pero no podemos aceptar", agregó, "que nos echen un pulso por vía espuria, así que nos vamos a defender", aseguran que dijo.

Asistentes a la reunión afirman que una y otra vez volvió a la teoría del pulso, pero quiso tranquilizar a los suyos asegurando que el Gobierno nunca ordenó hacer esas grabaciones y que lo conocido es absolutamente inédito para el Ejecutivo. El líder socialista se atrevió a afirmar que "los informes del Cesid" que llegan hasta el Gobierno "podrían ser conocidos por vosotros; no hay nada que ocultar".

Junto a la teoría de la conspiración, el chantaje o el pulso, González situó el reconocimiento de que "ha habido fallos" e "irregularidades", pero siempre ajenos a decisiones del Gobierno.

Tomaron la palabra los parlamentarios, diputados y senadores, Luis Yáñez, Mario Onaindía, Pedro, Moya, Francisco Fuentes, Manuel de la Rocha, Matilde Fernández, Jordi Solé Tura, Justo Zambrana, Felipe Guardiola, José Barrionuevo, José Luis Rodríguez Zapatero, Enrique Múgica, Fernando Morán y Narcís Serra.

Los guerristas Francisco uentes, Matilde Fernández y nrique Múgica, además del ex inistro Fernando Morán y Manuel de la Rocha, ambos de Izquierda Socialista, -pidieron que se hagan cambios en el Gobierno y para empezar, se cepten las,dimisiones del vicepresidente Narcís Serra y del ministro, de Defensa, Julián García Vargas.

Para ellos, la credibilidad de los socialistas está más que en entredicho. Otros hablaron con mucha. claridad sobre quienes creen que están detrás del presunto chantaje al Estado. Aseguran que Luis Yáñez estimó necesario fijarse en la figura de Mario Conde.

Críticas a Granados

"Conde parece que tiene más de 30.000 millones de pesetas y que le puede animar un afán desestabilizador, por lo que no estaría mal saber si tiene, como se dice, relaciones con José Amedo y Antonio García Trevijano y si hay también relación entre él y alguna persona de nuestro partido".

Hubo también mención a otros nombres propios ajenos a los socialistas. Francisco Fuentes se preguntó si el fiscal general del Estado, "además del ridículo", hace algo. El ex ministro del Interior José Barrionuevo se preguntó si es cierto que hay conexiones "personales y más que personales" entre el fiscal del Estado y el diario El Mundo.

Manuel De la Rocha y Fernando Morán pusieron una nota distinta al afirmar que, además del pulso al Estado, los socialistas tienen que reconocer su falta de control sobre los aparatos del Estado.

Yáñez y Marugán, bronca ante testigos

Las escuchas ilegales del Cesid hacen saltar cada vez más chispas entre los socialistas, que no se recatan en lavar trapos sucios en público. La tensión llega a tal punto que ni siquiera la comparecencia de Felipe González ante los parlamentarios del PSOE aplacó ayer las divergencias de. renovadores y guerristas. El renovador Luis Yañez y él guerrista, Francisco Fernández Marugán, incapaces de poner sordina a diferencias, las airearon en los pasillos sin importarles poner por testigos a varios periodistas, Ambos diputados se enzarzaron en una breve pero agria, discusión. cuando Fernández Marugán vio que Yáñez conversa ba con los informadores sólo unos segundos después de acabar la reunión de los par lamentarios.Fernández Marugán reprochó a Yáñez que hablara con, los periodistas y le recordó que acababa de proponer que se evitara hacer declaraciones a la prensa.

Yáñez replicó que era Incierto que hubiera hecho tal recomendación y, como prueba, esgrimió el guión de su intervención, que guardaba en el bolsillo.

Ante el cariz de la discusión pública, Femández Marugán optó por marcharse. Su interlocutor, con ostensible desagrado, mostró su guión a los testigos para demostrar que en sus críticas internas se había referido a actitudes Como las de los ex ministros Enrique Múgica y Matilde Fernández, que, a su juicio, han hecho declaraciones que apenas se distinguen de las de los dirigentes del PP y de Izquierda Unida.

El diputado sevillano amplió su crítica al propio Fernández Marugán y a Txiki Benegas, responsables de economía y finanzas, y de relaciones institucionales de la ejecutiva. Yáñez les reprochó expresamente que sus declaraciones "fueron ayer [por el lunes] portada en EL PAÍS con sus críticas al Gobierno y hoy no han abierto la boca". Yáñez reivindicó su derecho a informar a la prensa de las discusiones internas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de junio de 1995

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