Crítica:FLAMENCOCrítica
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Lole y Manuel, en la "nube de gloria"

Lole y Manuel: grabación en directoCon Antonio Jero (guitarra), Antonia La Negra, Carmen y Carmelilla Montoya (palmas y coros), José Manuel Flores (recitador), orquesta de cuerda dirigida por José Miguel Évora, coro de niños. Teatro Monumental, 10 y 11 de junio.

Lo dijo Lole, que gracias al público que habían tenido en estos conciertos estaban como en una "nube de gloria", y de paso aprovechó la ocasión para soltarnos esa homilía personal sobre las bondades del Señor que ya parece inevitable cada vez que esta mujer sube a un escenario.

Anécdotas aparte, ciertamente el concierto al que asistimos -el del segundo día- fue una jornada de gloria para esta pareja, con el público reiteradamente en pie. Hacía tiempo que no escuchábamos a Lole y Manuel tan motivados y a un tan alto nivel, que nos hizo recordar sus mejores tiempos. Ellos también los recordaron, pues se trataba de una grabación en directo con algunos de los más sonados títulos de su historial artístico, aquéllos que permanecen más vivos en la memoria colectiva.

Cuando los artistas recrean su propia obra es que de alguna manera han entrado en una etapa de clasicismo. Lole y Manuel, sin embargo, no se limitan a repetir tal cual lo que hicieron en otros tiempos. Casi todas las versiones ofrecen importantes novedades, singularmente las que ahora llevan acompañamiento de la orquesta que ha dirigido Évora, quien lo hizo con autoridad y notable aportación al enriquecimiento musical de los temas.

Lole: cantó muy bien on esa dulzura que a veces puede parecernos un tanto monocorde, pero que evidentemente tiene sobrada capacidad expresiva no sólo para llegar al público, sino para implicarle en términos casi, casi, de complicidad. Manuel espléndido, tanto con la guitarra como cantando. Lástima que como cantaor no se prodigue más; hizo sólo dos números en los que puso, además de su voz lastimada, jondura, duendes, desgarro y flamencura; Manuel tiene una especial comprensión para las bulerías, género que hace con convicción que se traduce en un sentimiento gestual sumamente expresivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de junio de 1995.