Los serbios de Bosnia condicionan la liberación de s rehenes a la suspensión de los bombardeos aéreos

Los dirigentes de las fuerzas serbias de Bosnia advirtieron ayer que no liberarán a ninguno más de los 257 rehenes de la ONU que mantienen en su poder a menos que las Naciones Unidas y la OTAN se comprometan a no lanzar bombardeo aéreo alguno contra sus posiciones. La liberación en la noche del viernes de 120 rehenes, que ayer Regaron en avión a Zagreb procedentes de Be1grado, y entre los que no están los dos españoles, el capitán José Antonio Romero y el comandante de aviación Manuel Cortés, fue interpretada por la ONU como un "inicio del proceso de liberación".

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"No liberaremos a ningún otro prisionero mientras no se abandone la opción de utilizar los aviones de la OTAN contra nosotros", manifestó en el cuartel general de Pale Jovan Zametica, asesor del líder serbio Radovan Karadzic. Gary Coward, principal portavoz militar de Unprofor en Sarajevo, se apresuró a rechazar tal pretensión y subrayó que la liberación de los rehenes tiene que ser "incondicional" y que "no es negociable".La rotundidad, de los dirigentes de la autoproclamada República Serbia de Bosnia contrastó con las declaraciones de su principal mentor, Slobodan Milosevic, presidente de Serbia, quien auguró una "muy rápida liberación" de los rehenes. Milosevic, cuya mediación fue decisiva para la puesta en libertad del primer grupo de 120 rehenes, aseguró por teléfono al presidente francés, Jacques Chirac, que el resto de los soldados de, la ONU será liberado muy pronto "a pesar de las dificultades materiales que supone su dispersión".

Casi a la par de este gesto de buena voluntad, que coincidió con la reunión que los ministros de Defensa de la OTAN tuvieron ayer en París, los soldados serbios que cercan Sarajevo, capturaron a otros 60 franceses y 15 canadienses. Pero el portavoz de Unprofor quitó importancia a estos hechos. Según él, la cifra no es real, pues "engloba cambios de situación de la categoría de detenidos a la de rehenes. Son soldados que ya estaban contabilizados".

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) mantiene, por su parte, la petición a las autoridades serbias para que éstas permitan su acceso a los rehenes, y comprobar in situ las condiciones de detención. Petición que hasta ahora ha sido repetidamente ignorada.

Este tira y afloja entre la liberación y captura de rehenes, esa política de un paso hacia adelante y otro atrás (siempre algo más pequeño), provoca dos tipos de reacciones. Aquellos que especulan (sectores políticos de Unprofor) con la supuesta desorganización interna en el bando serbio y los que creen que nada ha cambiado, que los serbios siguen jugando al ajedrez con modales de póquer. Esta es la tesis defendida por miembros del Gobierno bosnio (de mayoría musulmana).

El F-16 norteamericano, derribado el viernes por un misil serbio cerca de la localidad bosnia de Banja Luka constituye un ejemplo. Ayer se hallaron los restos del aparato, pero no ha desaparecido. Mientras que la televisión serbia de Bosnia muestra las imágenes de amasijos de hierros, el general Ratko Mladic, jefe de las fuerzas militares serbias de Bosnia, elude responder sobre la suerte del piloto.

En una corta conversación telefónica con el general Nikolai, jefe de Estado Mayor de Unprofor, "repleta de monosílabos", según Coward, el general Mladic dijo que no estaba en este momento en condiciones de revelar datos y prometió ofrecer anoche toda la información a su alcance. Promesa por ahora incumplida. Ciertas fuentes de Unprofor creen, en privado, que el piloto está muerto y que la actual incertidumbre sobre su paradero es una herramienta más de agitación y propaganda en manos del doctor Karadzic, como lo llama la ONU, y sus hombres.

Coward no quiso profundizar sobre el paradero del piloto norteamericano, que calificó de "asunto de la OTAN", aunque sí reconoció que Unprofor ha mediado ante los serbios. La ONU asegura que corresponde a la Administración estadounidense decidir una acción de represalia, aunque a continuación explica que los ataques aéreos son ahora una "opción remota" que "se mantiene como opción. La razón de este freno son los rehenes".

Bombardeos contra Sarajevo

Las fuerzas serbias reanudaron ayer sus ataques artilleros contra Sarajevo, donde murió un civil y otros tres resultaron heridos, violando de nuevo la zona de exclusión de armamento pesado establecida por la ONU y que la OTAN está encargada teóricamente de preservar. Unprofor reveló que el viernes, el mismo día del avión derribado, otro aparato de la OTAN fue atacado por dos misiles tierra-aire, que erraron el blanco. Sucedió al sur de Lukavica, un barrio de Sarajevo en poder serbio. Las zonas más calientes de la capital bosnia son el aeropuerto, el barrio de llidza y el monte Igman.La zona de Mostar, donde patrullan cerca de 300 soldados españoles, sufrió un incremento de los incidentes de fuego. El número de explosiones superó el centenar en Srebrenica (declarada zona segura por la ONU), en Bosnia oriental. Los cascos azules holandeses fueron atacados por la artillería serbia y tuvieron que abandonar un puesto de observación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de junio de 1995.

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