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Hormaechea cree patética su exclusión

El Partido Popular (PP) ganó las elecciones en Cantabria. Con el 100% de los votos escrutados, en el Ayuntamiento de Santander habría obtenido 11 escaños por siete los socialistas, tres los regionalistas y Upca -el partido del declarado inelegible Juan Hormaechea, quien calificó de patética la actuación de la Junta Electoral Central- y tres Izquierda Unida (IU). Respecto a la Diputación (al 95,56%), 14 diputados pertenecerían al PP, por 10 al PSOE, seis a Upca, seis a los regionalistas y tres a Izquierda Unida.

En el hotel Santemar, donde varios cientos de militantes del PP recibieron con aclamaciones a los candidatos José J.Martínez Sieso, para la Asamblea regional, y Gonzalo Piñeiro para la alcaldía de Santander, éste no quiso responder a una pregunta que le fue formulada sobre la posibilidad de llegar a un pacto con la Upca sin Hormaechea. "En estos momentos de la noche", se excusó, "sólo nos preocupa avanzar en el trabajo hasta obtener los resultados completos de estas elecciones que han convertido en Cantabria al PP en la primera fuerza política con notable diferencia sobre los otros partidos".El terremoto Hormaechea no causó incidentes noticiables. En algunos colegios, según fuentes de Upca, fieles al presidente en funciones votaron exhibiendo su papeleta y proclamando a voces que la jornada del 28 de mayo podía equipararse al 23 de febrero en la historia de la democracia. Unos curas desistieron en Torrelavega, según las mismasfuentes, de votar al PP para pasarse a Upca al conocer la exclusión de su líder.El momento en el que la Junta Electoral Central -cerca de las dos de la madrugada de ayer, apenas siete horas antes de iniciarse la votación- decretó la suspensión del derecho de sufragio a Hormaechea impidió que en muchos de los colegios de la Cantabria profunda se pusiera a tiempo el cartel anunciando la inelegibilidad del doble candidato. Incluso en algún colegio de Santander el anuncio oficial de la invalidación se recibió cuando las urnas habían acogido ya decenas de papeletas.

En Lombraña, a 90 kilómetros de Santander, la noticia oficial de la decisión adoptada en Madrid no llegó hasta las dos de la tarde. El fax se había recibido en el Ayuntamiento de Rionansa y la notificación hubo de recorrer en automóvil unos 20 kilómetros para llegar a su destino.

Mientras tanto, Hormaechea podía parecer en los albores desu ocaso político. "Que para inhabilitarme la Junta Electoral Central de la nación española se reuniera a las dos de la madrugada es algo patético que sólo se puede concebir en la Guinea del señor Obiang". Ésa fue su primera reacción. Horas más tarde, su segundo en la lista al Parlamento autonómico, Vicente de la Hera, calificaba lo ocurrido como una auténtica maquinación de "políticos miserables dedicados a destruir, intoxicar y amordazar en Cantabria a quienes, como Hormaechea, trabajan por su bienestar".

Además, Hormaechea también se encuentra a la espera de que el Tribunal Supremo confirme o no la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria -lo que puede ocurrir después del verano- por la que se le condenó a 12 años de inhabilitación absoluta para todo cargo público y seis años y un día de cárcel por un delito de malversación de fondos públicos y dos de prevaricación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de mayo de 1995