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Ensayos para que el sistema inmune ataque a las células cancerosas

Según los especialistas. en inmunología del tumor, debería ser posible hacer que las defensas inmunológicas del organismo luchen contra los tumores o, al menos, les impidan extenderse. Pero los investigadores han ido de fracaso en fracaso al intentar estimular las defensas del organismo, contra el cáncer. De todos los tratamientos que van más allá del trío tradicional de radioterapia, quimioterapia. y cirugía, las vacunas contra el cáncer y las inmunoterapias son las que han despertado más esperanzas y cosechado menos éxitos. Los fracasos espectaculares parecen haber conseguido inmunizar a los científicos contra la desesperación, y en los últimos tres años han averiguado la identidad de varias proteínas superficiales asociadas de forma predominante con células tumorales que, según están convencidos al gunos, son la clave para diseñar vacunas eficaces. Al mismo tiempo se ha producido una explosión de información sobre los componentes del sistema inmune, que los investigadores están empezando a utilizar de forma análoga, esperan, a como los utiliza la naturaleza.

Los participantes en una conferencia sobre las vacunas contra el cancer celebrada en Nueva York afirman que ahora tienen raiones para confiar seriamente en que al menos uno de esos tratamientos, si no varios, funcionará dentro de 10 años. Por el momento-no pueden decir cuál. Pero el aumento de los conocimientos ha dado como resultado una nueva serie de vacunas prototipo que serán sometidas a prueba en experimentos clínicos preliminares a lo largo de los próximos dos o tres años. Los experimentos representan, dos enfoques: dirigido y de caja negra, El dirigido implica la movilización de las células T, que son como vigilantes de seguridad desarmados que patrullan sigilosamente por los tejidos. Cuando descubren intrusos, las células llaman a los comandos de células destructoras, entre las que hay otras células T, para acabar con ellos. El enfoque de caja negra usa sustancias químicas y portadores de vacunas con las, que potenciar las dos variedades de respuesta inmune -las células T y los anticuerpos- sin saber exactamente cómo.

Los investigadores quieren implicar a las células T por la res puesta tan potente que pueden provocar. Durante años han estado atascados, porque las células T normalmente hacen caso omiso alas células cancerosas, que no tienen apariencia de intrusos para ellas. Thierry Boon del Instituto, Ludwig para la In vestigación del Cáncer, en Bruselas, afirma que los pacientes va cuñados con células enteras de melanorna, que habían sido irradiadas para impidir su división, presentaron una respuesta eficaz en aproximadamente cuatro de cada cien casos.

El descubrimiento, de Boon, en 1991, de antígenos asociados a tumores unasproteínas que actúan como banderas sobre la superficie de los tumores, pero no de las células normales, y eran reconocidas por las células T levantaron las esperanzas de encontrar vacunas eficaces: bastaría atiborrar el sistema inmunológico de antígenos tumorales para que todo el ejército de células inmunológicas entrase a la carga y acabase con el tumor.Antígenos en el exteriorPero resulta que la cosa no, es tan sencilla, dice Boon. Las células T sólo pueden ver los antígenos del tumor cuando otro grupo de moléculas superficiales, las moléculas HLA,actúan como el asta de la bandera y mantienen los antígenos en el exterior de las células. Las astas de bandera HLA son diferentes en cada individuo, de forma parecida a los grupos sanguíneos, y las no familiares no son reconocidas. Por. ello, en aproximadamente dos terceras. partes de los casos, las vacunas. no presentaron el conjunto apropiado de bandera, y asta y las células T las pasaron por alto.Boon y sus colegas están buscando, las formas de banderas antígeno que presentan todas la s moléculas FILA conocidas. En el caso de los antígenos de melanoma que ya ha identificado, Boon afirma que puede incluir a más de la mitad de todos los pacientes candidatos en un experimento que se va a realizar para probar una vacuna europea..

Además, un descubrimiento clave realizado en1986 por Alain Towsend, de la Universidad de Oxford, ha animado a los investigadores a utilizar como antígenos potenciales no proteínas enteras, que pueden ser reconocidas o no, sino pequeños pedazos de proteína. Towsend descubrió que estos pedacitos son en realidad las banderas que las moléculas HLA ondean delante de, las células T. La empresa Cytel, de San Diego (EE UU), está examinando un gran número de esos pedacitos de proteína para ver si se enlazan con HLA antes de inyectarlos en pacientes con melanoma en fase avanzada.. Un segundo problema para el enfoque dirigido es la fuga: aunque la. mayoría de células del tumor sean` eliminadas, las que llevan antígenos con una diferencia incluso muy ligera pueden ser pasadas por alto, y basta una sola célula para producir un tumor. Por consiguiente, Boon y muchos. otros, están intentando diseñar vacunas que lleven varios antígenos adheridos a diferentes astas de bandera, para darles todas las posibilidades de aniquilar todas las células, do, un tumor determinado. Muchos de los que utilizan el enfoque dirigido también quieren intentar mejorar la respuesta de las células T mediante unas moléculas, llamadas citoquinas, que actúan como transmisores inmunológicos. Aunque se ha descubierto que, muchas de ellas afectan a la respuesta inmunológica en general, parece que sólo unas cuantas tienen un efecto potente en los tumores.Ajuste fino

El ajuste fino del sistema inmunológico puede resultar intelectualmente atractivo, pero puede que también sea innecesario. Un experimento a gran escala con vacunas, que implicará a 450 pacientes y acaba de empezar, depende tanto de la fuerza bruta como de Ja ingeniería genética avanzada. Los diseñadores de vacunas, dirigidos por Philip Livingston, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Nueva York), han unido unos azúcares llamados gangliósidos -descubiertos en la superficie de muchas células de melanoma- con un portador derivado de un molusco, una especie de lapa. Van a suministrar la vacuna con un poderoso auxiliar, un estimulante inmunológico general, fabricado a partir de la corteza de un árbol suramericano, Quillaja saponaria. En un experimento preliminar, esta vacuna híbrida produjo algún tipo de respuesta de anticuerpos en todos los pacientes le melanoma. Incluso si los investigadores pueden demostrar que lila formulación de la vacuna dirigida funciona, necesitan descubrir la manera de suministrarla y el auxiliar óptimo que se debe utilizar en caso de que sea necesario. Todo el proceso durará entre cinco y 10 años.

Si funcionan, los tratamientos de vacunas serán muy beneficiosos en comparación con la quimioterapia o la radioterapia: las vacunas no duelen, tienen pocos efectos secundarios y se podrían suministrar en un ambulatorio. Pero el sistema inmunológico y las células del tumor pueden tener más, de un as en la manga..

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de mayo de 1995

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