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Cartas al director

Nombres

¿Quién busca los nombres de las calles en las placas que hay sobre las paredes de las mismas? Es, en general, alguien que no conoce la zona y que quiere ir inmediatamente a una dirección próxima.Dicho visitante sólo echa una mirada y puede fácilmente confundir nombres ortográficamente parecidos. Esto es casi seguro si se trata de un visitante extranjero, puesto que, de entrada, conocemos poco de los nombres propios españoles. Conviene, pues, elegir para las calles contiguas nombres que sean distinguibles o muy diferentes.

Sin embargo, se dan casos en Madrid que apuntan a todo lo contrario. Por ejemplo, se cruzan las siguientes calles: Almadén y Alameda en la zona de Atocha; San Bernardo y San Bernardino cerca de la plaza de España; Zurbano y Zurbarán, cerca del la boca de metro de Colón.

Es difícil explicar esto, porque no creo que hagan falta los nombres de personajes ilustres españoles. En el caso contrario, ¿por qué no emplean los nombres de de flores, por ejemplo?

Un problema análogo ocurre con los nombres que aparecen en las placas de líneas de autobús en sus paradas de las grandes avenidas. Todas se llaman exactamente igual, a saber: con el nombre de la avenida. Lo más fácil para distinguirlas sería añadir índices. Tendremos, por ejemplo: paseo de la Castellana 1, paseo de la Castellana 2, etcétera.

En el metro también hay, un riesgo de confundirse entre las dos estaciones adyacentes Atocha y Atocha Renfe. Para los viajeros extranjeros, ¿por qué no cambiar el nombre de Atocha, en, por ejemplo, Museo Reina Sofía?-

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