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Cinco muertos y 34 heridos al descarrilar un tren en Eibar

"He sentido un ruido fuerte. Me he asomado a la ventana y he visto la enorme polvareda junto a las vías. Enseguida me he dado cuenta de que era algo gordo, y he dicho: tengo que ayudar". Al llegar junto al terraplén, Aurora y su marido vieron dos vagones volcados y una docena de cuerpos desperdigados. Sobre las 13.10, el convoy de Eusko Trenbideak (Ferrocarriles Vascos) que une Éibar con San Sebastián había descarrilado a la salida de una curva en el barrio eibarrés de Azitain (Guipúzcoa).

Cinco personas perdieron la vida y 34 fueron evacuadas a diferentes centros hospitalarios. El jefe de la Dirección de Emergencias del Gobierno Vasco dudó en principio de que la velocidad fuera la causa del accidente y la empresa pública aseguró que el convoy había sido inspeccionado el 16 de enero pasado.La tragedia, con todo, pudo haber sido mucho más grave. El siguiente tranvía pudo detener su marcha por los avisos de la gente que se había acercado a las inmediaciones del accidente para ayudar en la evacuación de los heridos. Además, la máquina y los dos vagones accidentados, con una capacidad superior a las 200 plazas, no llevaban en su interior más de 50 personas, según indicaron portavoces de Eusko Trenbideak.

A falta de las conclusiones de los dos informes que elaboraban ayer tanto la empresa pública ferroviaria como la Ertzaintza (policía autonómica), Andoni Arriola, jefe de intervención de la Dirección de Atención de Emergencias del Gobierno Vasco, descartó como causa única del accidente el exceso de velocidad.

Poco después de las cuatro de la tarde, los empleados de la funeraria retiraban tres cuerpos del terraplén. Las víctimas eran Josu Muguruza, María Esther Irureta Aguirregomezkorta y Garbiñe Odriozola. Roberto Huidrobo López, último falleció después de haber sido intervenido quirúrgicamente en el hospital de Mendaro. La quinta víctima es Maria Rosario B.F., de 46 años.-

El convoy, formado por una máquina-vagón y dos vagones más, había salido de la estación de Eibar pasada la una de la tarde conducida por el maquinista Juan Saavedra, de 43 años, y el agente de tren Saturnino Ferro, de 48. Cuando abandonaba las últimas casas del barrio de Azitain y por causas que aún se desconocen, el convoy descarriló y la máquina y el primer vagón salían disparadas, volcando por un terraplén sin llegar a caer al río Ego. Juan Saavedra tuvo un accidente hace año y medio al chocar el tren que conducía entre San Sebastián y Hendaya. Hasta hace dos años desempeñaba las labores de jefe de tren.

El estruendo y la polvareda iniciales dieron paso a un silencio casi sepulcral. Aurora y Paco, el matrimonio que vive en la casa Txopen Enea, justo encima de la curva, fueron los primeros en llegar a la escena. "En el terraplén había unos doce cuerpos. Lo que más me sorprendió era el silencio".

Aurora, junto a su marido, las empleadas del merendero Azitain, algunos clientes, y los alumnos de la Escuela Taller de Eibar, comenzaron las tareas de auxilio. DYA, Cruz Roja y diferentes servicios asistenciales trasladaron sus efectivos, al igual que la Ertzaintza y la policía municipal. Algunas de las víctimas salieron de los vagones por su propio pie, pero 34 personas tuvieron que ser evacuadas hasta los hospitales de Mendaro, de Galdakano y a la Residencia Nuestra Señora de Aránzazu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de febrero de 1995

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