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El rito del ligue, estudiado en bares y fiestas

Psicólogos y antropólogos indagan la vigencia de los códigos no verbales del coqueteo

Una mujer desfila por un bar abarrotado, hacia el baño de señoras, mientras mueve las caderas y fija los ojos momentáneamente en un hombre, para retirar la mirada en cuanto es devuelta. Esta escena es el ejemplo típico de la llamada de atención, el primer paso del ritual del cortejo en los humanos. Estas expresiones no verbales están siendo estudiadas ahora con los mismos métodos de etología que se han utilizado desde hace mucho tiempo en los estudios de animales. Los escenarios son los lugares de encuentro, como bares, centros comerciales y fiestas.

Al estudiar los rituales del flirteo o del ligue se encuentran llamativos parecidos con otras especies, lo que sugiere que los códigos no verbales utilizados por el Homo sapiens para atraer y acercarse a una pareja potencial son en cierto grado parte de una herencia animal compartida.David Givens, antropólogo, señala: "En la primera fase del cortejo, los humanos emiten ampliamente un mensaje no verbal que quiere decir 'estoy aquí'. Lo hacen a través del movimiento, el vestido, los gestos". A lo largo de centenares de horas de observación en bares y fiestas, Givens descubrió que las mujeres tienden más que los hombres a pasearse, muchas veces en dirección al baño, para buscar y ser vistas.

Cabezaladeada

Un segundo mensaje no verbal en esta temprana etapa es "No soy peligroso", explica Givens. Los gestos y posturas utilizados -que Charles Darwin, el padre de la evolución, denominó manifestaciones de sumisión- son compartidos con otros mamíferos, especialmente primates. Una de estas posturas es poner la mano con la palma hacia arriba. Otra es el encogimiento de hombros, que puede derivar de un antiguo gesto reflejo que significa desamparo.

La combinación del encogimiento de hombros con la cabeza ladeada -que muestra la vulnerabilidad del cuello- es común en dos personas que se sienten sexualmente atraídas y mantienen su primera conversación. Otra forma de comunicar falta de peligro es comportarse de forma juguetona e infantil, algo que hacen los lobos en sus encuentros sexuales. "Son gestos subcorticales, regulados por la parte más primitiva de nuestro cerebro", afirma Givens.

"En términos evolutivos, lo que cada sexo obtiene de la inversión paternal es distinto: para producir un niño una mujer tiene que comprometerse durante nueve meses mientras que para un hombre se trata de un solo acto sexual". En especies como la humana en las que la hembra necesita al macho para criar a los hijos, el coqueteo es una forma de probar el compromiso de éste.

El hombre puede ser el primero en mirar o en hacerse notar pero el flirteo sólo se inicia cuando la mujer señala que puede ser aproximada. Mónica Moore, psicóloga, ha encontrado en lugares de reunión de jóvenes 52 señales distintas no verbales de flirteo emitidas por las mujeres. Las que emiten más señales, no necesariamente las más atractivas, son las que ligan más.

A pesar de que los hombres reconocen que el ligue tiene mucho de prueba, existe una tendencia masculina a interpretar mal las miradas de coqueteo. Los hombres muchas veces resultan engañados por estas señales y toman por invitaciones sexuales lo que sólo es tina manifestación de interés por conocer mejor al otro.

También existen diferencias respecto a los métodos "Ias señales sexuales que funcionan bien para las mujeres -vestirse seductoramente, acercarse mucho al hombre, mirarle a los ojos- no funcionan igual para los hombres. Les resulta mucho más efectivo demostrar amor y compromiso", explica' el psicólogo David Buss.

Copyright The New York Times.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de febrero de 1995