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Último intento de EE UU y China para evitar la guerra comercial

Un equipo de negociadores y técnicos estadounidenses llegan hoy a Pekín para retomar las negociaciones sobre la propiedad intelectual y las patentes, rotas el pasado 28 de enero, e intentar alcanzar un acuerdo con China que evite la guerra comercial entre ambas potencias. De no lograrse un pacto antes del próximo día 26, ambos países empezarán a aplicar sanciones sobre una serie de productos que forman parte de su intercambio comercial. Concretamente, Washington ha anunciado que aumentará un 100% el arancel de varias importaciones chinas por un importe de 1.080 millones de dólares (unos 133.000 millones de pesetas).Mientras que el secretario estadounidense de Comercio, Mickey Kantor, aseguraba la semana pasada que había observado por parte de los negociadores chinos una mayor flexibilidad de cara a esta nueva ronda de negociaciones, en Pekín se insiste en que Estados Unidos tiene que renunciar a sus "demandas excesivas" y mostrarse más flexible si es que quiere evitar la guerra comercial.

El Gobierno chino ha anunciado, además, que no sólo penalizará los productos estadounidenses que entren en su país (especialmente alcohol y tabaco), si no que dejará en suspenso cualquier negociación con empresas norteamericanas interesadas en establecer sociedades de riesgo compartido para acceder. al gigantesco mercado chino. Entre éstas se encuentran varias de las más importantes, firmas fabricantes de automóviles norteamericanas.

Copias pirata

Washington quiere que el Gobierno chino obligue a cumplir más estrictamente la ley que protege la propiedad intelectual y pide el cierre o, cuando menos, una mejor regulación de las cerca de 30 Plantas que están produciendo unos 75 millones de copias ilegales de compact-discs al año. Otros de los productos más pirateados, son las cassettes, vídeos y programas informáticos que China exporta en su mayoría a otros países de la región, lo que supone unas pérdidas de cientos de millones de dólares a las compañías estadounidenses.

El año pasado estas dos potencias comerciaron bienes y servicios por valor de 50.000 millones de dólares (unos 6,6 billones de pesetas).

Si estalla la guerra comercial, no sólo sufrirá el comercio entre China y EE UU, si no que también otros países de la zona del Pacífico sufrirán las consecuencias. Hong Kong, por ejemplo, perdería 4.700 empleos y un 014% de crecimiento en su producto interior bruto (PIB), según un estudio de su Gobierno. En términos absolutos, esta pérdida equivaldría a 580 millones de dólares -un 2,3% de las exportaciones de productos chinos a EE UU-.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de febrero de 1995