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Entrevista:

"Hay que acabar con los excesos de Marco"

Zaragoza
Ramón Tejedor (Zaragoza, 1955) llega al Gobierno de Aragón tras ser rechazada la investidura de la socialista Ángela Abós. Su mandato acabará el 28 de mayo.

Ramón Tejedor, miembro de la ejecutiva regional del PSOE, comienza a ejecutar los primeros gestos de "normalidad" que le diferenciarán de la anterior etapa presidida por José Marco. Y afirma que la eficacia en la gestión del Gobierno socialista ha quedado eclipsada por las maneras personalistas de Marco.Pregunta. ¿Un Gobierno en funciones es menos legítimo?

Respuesta. En las circunstancias actuales por las qué atraviesa esta comunidad, puede dudarse de que así sea. Pero no en la medida en que es, primero, una previsión legal y, segundo, tiene competencia plena [salvo la limitación de presentar ante las Cortes una cuestión de confianza], para devolver la normalidad institucional. Si se puede, cuestionar que el presidente que está al frente del mismo no tiene el respaldo parlamentario, también habría que decir que proviene de un proceso anterior en ese mismo Parlamento. Además, en la medida en la que los grupos políticos no han sido capaces de llegar a un acuerdo para investir a otro candidato, se entiende que tácitamente dan un respaldo a la continuidad de este Gobierno en funciones.

P. ¿Comparte usted la sensación de que esta salida era, al menos implícitamente, compartida por todos los grupos parlamentarios?

R. Aunque nadie haya querido asumirlo, es verdad que los intereses estratégicos de los grupos parlamentarios han primado sobre una visión de mayor responsabilidad en defensa de los generales, como hubiera sido el facilitar la investidura de un candidato socialista. Esto ha sido así, fundamentalmente, porque Izquierda Unida, habiéndose comprometido a apoyar a la candidata del PSOE, cambió su postura por meros intereses electorales.

P. Así las cosas, ¿qué va a poder hacer este Gobierno con una campaña electoral en puertas y un plazo de sólo cinco meses para trabajar, sin hipotecar la sucesión?

R. La primera de todas, cualitativamente muy importante, dar un cambio en las formas de hacer política desde el Gobierno de Aragón. Esto, se hace exclusivamente recuperando la normalidad y restableciendo un clima de confianza y de diálogo con los ciudadanos. Luego, en la gestión, se trata de facilitar que los mecanismos propios de la acción de Gobierno permitan atender los retos importantes que los ciudadanos están esperando que afrontemos. Por ejemplo: establecer un diálogo inmediato con empresarios y sindicatos para cerrar un acuerdo por el empleo, la recuperación industrial y la modernización de nuestras empresas.

P. Al margen de este programa de mínimos, el encastillamiento de Marco en los últimos meses ¿le va a llevar a alguna política de gestos que diferencie las etapas?

R. Una de las características del anterior presidente fue la de su desconfianza hacia la sociedad, el encerrarse excesivamente en sí mismo y el crear en torno a sí una guardia pretoriana que lo aisló definitivamente de su base social y electoral. Me parece que lo que hay que hacer es precisamente todo lo contrario. Tratar de comportarse como un ciudadano normal que tiene una dedicación interina a la presidencia de la comunidad autónoma. Hay que prescindir de los excesos del anterior, presidente en la obsesión por la seguridad.

P. El que usted fuera el primer ministro del Gobierno de Marco, ¿no le hipoteca para realizar esta gestión?

R. Si hacemos un balance de lo realizado por el Gobierno en estos 16 meses, veremos que globalmente es positivo (aunque también haya habido errores) y esto no sólo es imputable a mí, sino al resto del Gabinete. Pero junto a esto hay que decir que nada, o poco, de lo realizado ha trascendido a la sociedad y eso nos ha producido una enorme frustración, por las actitudes personales del anterior presidente.

P. Usted es también miembro de la ejecutiva regional del PSOE. ¿No cree que mientras controle la dirección regional el ex presidente puede seguir condicionando la política aragonesa?

R. El mayor desgaste electoral que estábamos sufriendo en Aragón, al margen de los problemas nacionales, venía producido por la imagen que transmitíamos desde el Gobierno de la comunidad. Yo he mantenido siempre que era imprescindible hacer una operación de renovación de la presidencia y así se lo planteamos a Marco desde hace varios meses. Si he sostenido que frenaríamos la inminente debacle electoral en Aragón Si cambiábamos de rumbo en el Gobierno y consiguientemente el patrón que estaba al frente de la nave, en lo relativo al partido es completamente distinto. Lo que algunos propugnaban de apartar a José Marco de la secretaría regional implicaba dos cosas: el desconocimiento de la celebración recientemente de unos congresos que han definido unas mayorías muy difíciles de cambiar con operaciones de laboratorio concebidas desde fuera; y el no entender que el secretario regional del partido, sin el poder institucional en sus manos, tiene limitada mucho más su propia capacidad de influencia a la, hora de poder negociar unas listas de candidatos.

P. Por último, ¿en qué sector se encuadra dentro del PSOE?

R. En la gran corriente mayoritaria del partido, que en estos momentos ha apostado por la unidad en torno al secretario general, Felipe González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de febrero de 1995

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