Las amenazas de atentado siguen al Papa hasta Papúa Nueva Guinea
Juan Pablo II llegó ayer a Port Moresby, la capital de Papúa Nueva Guinea, con la amenaza de un atentado pisándole los talones. Su itinerario de salida de Manila fue modificado para eludir un posible ataque y su llegada a Port Moresby estuvo precedida por la intensa búsqueda de dos iraníes que suscitaron las sospechas de las autoridades locales. Los iraníes, que se registraron en un hotel próximo al aeropuerto, podrían estar relacionados con la presunta conjura contra el Papa desactivada en Manila.
El Papa recibió en tierra papúa la misma calurosa bienvenida que cuando la pisó por primera vez como obispo de Roma en 1984. Decenas de miles de personas le esperaban en el aeropuerto y a lo largo de los 14 kilómetros que le separan de la capital, tortuoso recorrido que el pontífice hizo en coche descubierto.
El punto álgido de esta vista papal a la isla -a la que dio nombre en 1545 el español Íñigo Ortiz de Retes por el parecido de sus habitantes con los que él había visto en la Guinea africana- se producirá hoy con la ceremonia de beatificación de Peter To-Rot, un laico torturado y asesinado por los japoneses por negarse a dejar de predicar cuando la isla fue ocupada por los nipones, durante la II Guerra Mundial.


























































