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Los mercados financieros de Argentina acogen positivamente las medidas aplicadas por su Gobierno

Los mercados financieros y la Bolsa de Buenos Aires reacionaron positivamente a las medidas anunciadas, por el Gobierno argentino para infundir confianza en la fortaleza de su economía. La elimiñación de la banda de flotación entre el peso y el dólar, que pasan a cotizar uno a uno, y la reducción del volumen de inmovilizados bancarios, que pueden ser trasladados a dólares, fueron iniciativas apoyadas por los banqueros y provocaron alzas significativas en el mercado de valores; también cayeron los tipós de interés en los préstamos interbancarios.Pero, a pesar a los esfuerzos del Ejecutivo para tratar de convencer de que en Argentina no habrá devaluación, en los ámbitos inversionistas persisten las dudas sobre el comportamiento de su economía caso de surgir nuevos factores externos distorsionantes, y se teme que la recuperación sufra otros contratiempos.El martes se produjo la brusca caída de la Bolsa, provocada fundamentalmente por la crisis mexicana, que determinó el viaje a Estados Unidos del ministro de Economía argentino, Domingo Cavallo, para apaciguar a los inversores, institucionales; el miércoles subieron los índices y volvieron a subir el jueves una vez conocidas con más detalle las nuevas cautelas del Gobierno, y la operación de salvamento anunciada por el presidente norteamericano, Bill Clinton. Ayer continuó la tendencia favorable de ese indicador y los títulos públicos de Argentina en el exterior cotizaron al alza en una aparente consolidación de la tendencia."

La expansión monetaria generada por las medidas dispuestas por el Banco Central significan una inyección de unos 2.850 millones de pesos al sistema, lo que equivale al 17% de la actual base monetaria. Los analistas subrayan que uno de los primeros objetivos de este dinero será defender la viabilidad operativa de aproximadamente 30 bancos con problemas para afrontar el vapuleo ocasionado por la de valuación mexicana. El Banco Extrader y el Finansur, por ese orden, fueron las primeras víctimas de la crisis azteca y quedaron apartados del sistema pare evitar que el efecto dominó dispare una crisis generalizada. La reducción de inmovilizados bancarios significa la liberación de 2.850 millones de dólares de los que teóricamente debería beneficiátse el sistema.

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