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América y Chechenia

Un signo seguro de la profunda frustración de Borís Yeltsin sobre Chechenia es la profunda frustración de Washington sobre Borís Yeltsin. Cuanto más fracasa el presidente ruso, tanto en someter como en conciliar la ruptura del enclave, más se preocupa la gente del Gobierno americana sobre si él es el hombre para dirigir Rusia, o conducir la reforma, o simplemente para gobernar. (...) Hay preocupación por su debilitada posición política y su evidente inestabilidad personal. Nadie niega, sin embargo, que Washington ha sido contenido en su protesta contra el asalto ruso de Chechenia. (...) Esta tibia respuesta no se propone ser, simplemente, un favor a Yeltsin. Es el resultado del hecho de que EE UU sigue apoyando el propósito de la intervención rusa, y ha sido incapaz de pasar de aquí a una posición cómoda o coherente, a tenor de las brutales tácticas mediante las cuales Rusia está intentando conseguirlo. (...) Hay gente que sugiere que EE UU podría haber apoyado a Yeltsin y haber evitado la confusión dejando claro que no estaba apoyando al hombre, sino la causa de la democracia y la reforma. Pero entonces los críticos, en Washington y en Moscú, habrían dicho que Clinton se estaba "distanciando" del único líder democráticamente elegido que ha tenido Rusia. El camino correcto es definir los objetivos americanos y trabajar con el Gobierno elegido, pero impedir los horrores del asalto y centrarse en el interés americano. (...) 11 de enero

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