Los mismos errores de Afganistan
"Rusia ya no tiene Ejército, sino sólo tropas de juguete". A esta amarga conclusión ha llegado Alexandr Lébed, el general más popular de las Fuerzas Armadas rusas. El culpable de ello es el titular de Defensa, Pável Grachov, quien fue su subordinado durante la guerra de Afganístán.A Lébed le es "difícil comprender cómo y qué quería ganar el ministro de Defensa" al ordenar el asalto a Grozni la Nochevieja, "sin planes de combate, sin mapas, sin una tarea clara". "Pero perdimos mucho. Todo el mundo ahora conoce el principal secreto militar ruso: la reforma de nuestras Fuerzas Armadas terminó con su completa destrucción" escribe el comandante del 14 Ejército ruso, emplazado en Moldavía, en un artículo.
El improvisado ataque contra Grozni, según Lébed, estuvo motivado por el deseo de Grachov de dar un regalo de Año Nuevo" al presidente Yeltsin. "Pero en lugar de una grandiosa victoria se obtuvo una derrota humillante".
Según Lébed, los militares rusos en chechenia repitieron los mismos errores que en Afganistán. Además, el uso de sistemas de misiles Uragán, Grad y Smerch -"que actúan sobre superficies y afectan principalmente a la población civil"-, son "absolutamente inútiles" contra pequeños grupos armados móviles.
Esta táctica crea una psicología especial en la población, señaló Lébed. "Lo sé por Afganistán: los más valientes y temerarios soldados son campesinos. Parecía que ayer la guerra no los había tocado, pero hoy, cuando uno de ellos trabajaba en su huerto, cayó una bomba sobre su casa, en la que murieron dados vivos su madre, su esposa, sus hijos... Entonces el toma el fusil y va a combatir. ¿Qué distingue a este combatiente? No le importa su vida. Combatiendo por venganza, como un, lobo, morderá y matará al adversario mientras viva explica el general. "Ésta es la psicología que, con sus bárbaros bombardeos, está creando el sabío Grachov en la población de Chechenia", concluye Lébed.


























































