Combatir con las manos desnudas
El general independentista Dzhojar Dudáiev ha decidido plantar cara al potente Ejército ruso casi con las manos vacías. A principios de mes contaba con 219 aviones, 42 carros de combate (de los cuales sólo 15 estaban en condición de combatir), 75 piezas de artillería (incluidas entre 10 y 20 instalaciones lanzacohetes Grad) y 16 piezas antiaéreas (que pueden ser utilizadas contra helicópteros y aviones que vuelan bajo), dos helicópteros y un número indeterminado de antiaéreos portátiles. Los chechenos poseen también unas 50.000 unidades de armamento ligero como ametralladoras y fusiles de asalto.Pero de sus aviones, sólo una docena estaba entonces en condiciones de entrar en acción, y la inmensa mayoría, si no todos, han sido destruidos por los bombardeos que los cazas rusos han realizado en las dos últimas semanas. Esos problemas de material se ven agravados por el hecho de que las reservas de combustible son ínfimas: 30 toneladas escasas. Además, Dudáiev cuenta con muy pocos pilotos y la gran mayoría son diplomados en 1994, es decir, sin experiencia.
La precariedad en hombres de las fuerzas secesionistas es también llamativa. De los 20 oficiales que integran el Estado Mayor Central checheno, sólo tres han estudiado en academias militares. Además, Dudáiev cuenta con una brigada de choque (cerca de 300 hombres), una motorizada (200 hombres), un regimiento de carros y otro de artillería (cada uno de los cuales está dotado de 200 hombres). Controla asimismo varias unidades de élite, la Guardia Nacional, el regimiento suicida musulmán, el batallón abjazo (chechenos que lucharon en la guerra de Abjazia contra Georgia) y un regimiento de tropas del Interior.
Además de algunos centenares de policías y de su guardia personal, Dudáiev confía en los llamados destacamentos de autodefensa, compuestos por unos 30.000 hombres.
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