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CARTAS AL DIRECTOR

Debate

L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona.

Desde la perspectiva de un modesto jurista interesado en los problemas del derecho constitucional y, en particular, en los que se refieren a la teoría federal, permítame expresarle, señor director, mi felicitación por el hecho de haber puesto sobre la mesa un tema tan importante como el de la reforma del Senado. Pero la enhorabuena es doble, pues se entiende, además, a la forma en que EL PAÍS ha abierto este debate, al haber invitado al constitucionalista López Garrido a que redactara una propuesta y a los siete ponentes constitucionales a que manifestaran sobre ésta su opinión.De las que han manifestado los seis ponentes, todas a mi juicio interesantes, ponderadas y, por ello, dignas de tener en cuenta, quisiera referirme a la de Miquel Roca, quien no deja suficientemente clara la distinción entre la representación "del pueblo" de una comunidad autónoma y la del "Gobierno" de esa comunidad. Esa aparente confusión se explica, a mi entender, porque el "tipo ideal" al que aspira, al parecer, Roca es algo así como el Bundesrat alemán (Cámara alta), en el que sus miembros son a la vez miembros del Gobierno de su respectivo land, y su presencia en el Consejo Federal lo es en condición no de "representantes", sino de "mandatarios" del Gobierno de sus respectivos landers.

De ahí que le sugeriría a usted que el periódico que dirige y del que desde 1976 soy lector diario planteara, ante todo, el dilema siguiente: ¿qué Senado queremos, el modelo Consejo (tipo Bundesrat) o el modelo Senado como segunda Cámara legislativa (tipo Senado norteamericano)?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 1994