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¿Refuerzo al bienestar de la UE?

El ingreso de Suecia, Finlandia y Austria puede fomentar las políticas de protección social en toda Europa

Jacques Delors daba saltos de alegría en la noche del sí sueco: brindó porque la ampliación supondrá un espaldarazo a la "dimensión social" de la Unión Europea (UE) y al medio ambiente. ¿Será así? El capitalismo renano -Estado del bienestar, pacto social- se refuerza frente al ultraliberal capitalismo anglosajón con el ingreso de Austria, Finlandia y Suecia. Pero también cambiará: debe reducir el gasto social. Aunque sólo haya trabajado cuatro meses, un parado sueco, si se afilió un año antes a una de las 42 cajas sindicales, obtendrá el 80% del salario durante 14 meses; si no lo hizo, recibirá el seguro de paro en especies. En Finlandia el apoyo al desempleado es tan amplio que desincentiva el empleo: ingresa más que trabajando -no paga impuestos- y no se reincorpora en una categoría inferior, para no perder el baremo más ventajoso. Suecia es famosa por sus leyes sobre igualdad entre hombre y mujer. Cada empresa de más de 10 obreros debe tener un plan de promoción de esa igualdad y los tribunales vigilan. El permiso de paternidad / maternidad alcanza los 15 meses (10 en Finlandia) y los padres de menores de ocho años pueden acortar su horario laboral en dos horas (en Finlandia sucede algo parecido). Los disminuidos tienen derecho, por ley, a exigir ayuda en los lavabos públicos o para ir al cine y las familias con niños disminuidos obtienen generosas ayudas.Éstas son algunas muestras del Estado del bienestar nórdico, que Austria comparte. La enorme carga, muy superior a la del promedio de los Doce, que acarrea al presupuesto público, más aún cuando persisten las huellas de la recesión, lo replantea. Socialdemócratas y centristas de los tres países, en coalición o sin ella, pretenden cuadrar el círculo: descrestar su welfare state. Lo imprescindible para consolidarlo. Lo suficiente para domeñar sus déficit públicos, que en Suecia es el 11,7%.

Menos bienestar, más empleo

La consigna es: algo menos de bienestar, pero más empleo. "Nuestra prioridad absoluta en la UE es el combate contra el paro", predicó el primer ministro sueco, Ingvar Carlsson, en la campaña. Precisamente el empleo, el patito feo de la UE, la política menos estructurada, a duras penas empujada por el Libro Blanco de Delors.

Pero el descenso de protección social levanta ronchas a los protegidos. Los finlandeses discuten el plan. Pekkanen, quinquenal, para recortar el gasto social y crear 270.000 puestos de trabajo (tienen 460.000 parados). Los austriacos se consideran "veinte años por delante de la media" en protección social. Pretenden reducir esa diferencia: "importar algo más. de mercado y reducir subsidios", postula Geog M. Busch, del Instituto de Investigaciones Económicas de Viena. Y fomentar que sus socios aumenten dé nivel: "Debemos exportar presión para que los ingleses se apunten al Capítulo XI [el social] del Tratado", como defiende el embajador conservador Wolfgang Wolte.

El Gobierno, austriaco madruga. Tiene su plan a punto. El ministro de Finanzas ha elaborado la lista de recortes. De ella se desprende que queda aún mucho colchón social: durante 10 años los altos funcionarios no tendrán complementos de sueldo (equivale a reducirlo en un 10%); la jubilación llegará tras 40 años de trabajo y no de 35; las ayudas de transporte a escolares no se darán en dinero contante, sino con billetes; la ayuda a las madres solteras se iguala a la de las casadas (era superior); los agricultores cotizarán para la jubilación (ahora no)...

El otro gran elemento del Estado del bienestar es el pacto social. En Austria, los pequeños partidos, el extremista Haider incluido, atacan ese cuadro institucional: afiliación obligatoria, grandes acuerdos entre sindicatos y patronales. No lo mellan. "Los empresarios están a favor, porque la estabilidad del marco de relaciones industriales es un factor que reduce el coste de la factura global, aunque es cierto que debemos dar un poco más de flexibilidad al sistema", dice NVerner Tefelsbauer, director de Política Económica de la Cámara Económica Federal, que agrupa al empresariado de Austria. Y ése es un empresariado muy bueno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de diciembre de 1994

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