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Tribuna:

La semilla del fascismo

El "Gora Euskadi askatuta" (Viva Euskadi libre) con que Begoña Zalduegi, la esposa del consejero Atutxa, concluyó ayer su emotiva alocución radiofónica significa, priori tariamente cada vez más, y para más vascos, "Gora Euskadi libre de asesinos". Aquéllos que se empeñan desde su nacimiento político en cortar todas las amarras y no buscar otra adhesión que la que nace del miedo a las armas de sus amigos han descubierto ahora en el PNV a un nuevo enemigo y en la Ertzaintza al brazo ejecutor. El PNV ha pasado a ser "español" y "traidor" por que no les da cobertura política, y la Ertzaintza es una policía cipaya porque en lugar de despejarle el tráfico al comando Vizcaya en su huida, tuvo la osadía de interceptar al vehículo y responder al fuego de los asesinos.Siempre por elevación en sus respuestas, sin retroceso posible, ETA-HB están lanzando un último desafío retando a la mayoría del pueblo vasco a jugar al borde del abismo, ofreciéndole la escalofriante perspectiva de un enfrentamiento civil que ellos empezaron a labrar hace tanto tiempo. Los mismos que avalan sistemáticamente el asesinato se escandalizan ahora de que el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, haya aludido a la posibilidad de que gentes ajenas a la disciplina de su partido decidan acabar con la impunidad y la chulería de quienes matan, secuestran y agreden.

Disfraz de víctimas

Se han apresurado a colocarse el disfraz de víctimas proclamando que esas palabras de Arzalluz anuncian la llegada de un GAL vasco, pero las amenazas vertidas por ETA, KAS y HB, los intentos, de asesinato del consejero Atutxa, muestran la artificiosidad de la máscara de la moderación exhibida en la pasada campaña electoral. ETA y HB caminan resueltamente hacia la involución e incitan al pueblo vasco a seguirles hasta el abismo. En esa deriva, ETA ha ido ampliando objetivos y acumulando enemigos en una relación inversamente proporcional a la disminución de sus apoyos y a la pérdida de sus coartadas políticas. Hoy, cuando la negación del otro, elemento consustancial a la violencia terrorista, le lleva a amenazar a un cuerpo policial que cuenta con el apoyo de casi el 90% de la población y al partido mayoritario de la comunidad nacionalista y del propio del País Vasco, puede decirse' que el "enemigo" de esta organización es, simplemente, todo aquel que obstaculice su camino, que no acepte plegarse a sus deseos. Es la semilla de fascismo, siempre latente, que brilla ahora con luz propia tras la bandera del considerado supremo objetivo de la negociación política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 1994