Madrid vuelve a circular al ralentí con tres nuevas manifestaciones

Muchos peatones volvieron a llegar antes a sus destinos que los conductores. El fin de la protesta de los taxistas dio paso a los estudiantes, los empleados de Iberia y los mineros del Bierzo. La ciudad redujo obligatoriamente su ritmo.Miles de madrileños se enteraron sin bajarse del coche de los problemas de la minería en el Bierzo, de los 5.000 despidos que tiene previsto efectuar Iberia y de las reivindicaciones de los estudiantes de Medicina. La policía aumento en un 30% sus efectivos para paliar las concentraciones: 750 agentes lucharon contra la paralización de la ciudad.

A las 11.40, medio centenar de autocares procedentes del Bierzo (León) desembarcan en la Castellana, entre las plazas de Lima y de Cuzco. Más de 2.000 mineros leoneses se preparaban para manifestarse delante del Ministerio de Industria. Lanzan barrenas (petardazos) a ambos lados de la calle para caldear el ambiente. Los autocares que los trajeron se retiran hasta la calle de Concha Espina. Aparcan donde pueden. Los cuatro carriles de esta calle quedan reducidos a dos. Comienza un atasco que no acabará hasta las cinco de la tarde y que taponará también todas las calles cercanas.

Mientras, los mineros leoneses cortan el paseo de la Castellana de forma intermitente. A las 12.30, ningún coche puede moverse. Se congestionan también las rondas y la calle de Joaquín Costa.

Al mediodía, cientos de trabajadores de Iberia se concentran frente a la sede de la compañía, en Velázquez con María de Molina. La Policía Municipal desvía el tráfico hacia Juan Bravo, Diego de León y Maldonado. El barrio de Salamanca se convierte en una ratonera. Las retenciones durarán hasta la hora de comer.

Carga policial

A la una de la tarde, miles de estudiantes de Medicina deciden explicar sus problemas a los responsables del Ministerio de Sanidad en el paseo del Prado. Se corta el tráfico. Dos autobuses quedan atrapados entre los congregados. La policía -con los estudiantes sí, con los taxistas no- carga para liberarlos. Los coches privados no pueden tampoco atravesar la avenida entre Neptuno y Atocha en ninguno de los dos sentidos. Se colapsan también Alcalá y Sol. A las cuatro de la tarde se abre el paseo del Prado sólo en dirección Neptuno. Una hora después, toda la calle está despejada. Sin embargo, las retenciones se alargan hasta las seis de la tarde.

Ayer también fue el día que los responsables del mantenimiento de las farolas de la M-30 eligieron para cambiar bombillas. A las 13.30, dos grúas cortan un carril en cada sentido de la autopista de circunvalación. A las 14.30, la retención de varios kilómetros que se había formado Comienza a desvanecerse. Muchos conductores habían tomado la M-30 para sortear el taponado centro de la ciudad. Y se llevaron la sorpresa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de noviembre de 1994.