¿Por qué?
"Si no luchas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella", proclamaba Joan Baez en aquellos lejanos sesenta tan contestatarios y antisistema. Han pasado casi tres décadas y la contundente vigencia de esta frase me abruma hoy, aquí, cómodamente retrepado en la indolente lasitud de mi anestesiada conciencia humana. Repaso mentalmente la sangrante situación de los derechos humanos en muchos países de este mundo nuestro, los graves desequilibrios económicos, la decadencia moral, la constante agresión ecológica..., y aterrado descubro que no soy capaz de interiorizar cómo todo este cúmulo de circunstancias me afectan ahora mismo, degradando mi calidad de vida y mi condición de homo sapiens sapiens!
¿Qué está fallando entonces? ¿Por qué me instalo en este conformismo fatalista que sólo me permite condenar agriamente una realidad que, aun no compartiendo, me impide marcharme defendiendo unas soluciones que todos conocemos?-


























































