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De espías, políticos y fiscales

La bomba saltaba en una rueda de prensa ordinaria del alcalde de Zaragoza. Antonio González Triviño afirmó: "He sido víctima de dossiers sobre mi vida privada por encargo de Fernando Gimeno".El dedo acusador de espionaje señalaba a un compañero, representante del PSOE en la comisión que investiga la financiación de los partidos en el Congreso. Gimeno había compartido cargo en la dirección regional socialista hasta hace unos meses con José Marco y los presuntos espionajes venían de esa época.

Pero lo que parecía un asunto casi privado se extendió a políticos de otros partidos, supuestamente investigados por orden de José Marco, presidente de la Comunidad de Aragón, por medio de una agencia de detectives, según la versión de los afectados. La fiscalía ha empezado ya la investigación.

La mecha prendió pronto y, pese a que desde el entorno de Marco y del propio alcalde se quiso agotar en la actuación personal de Gimeno la responsabilidad de las posibles irregularidades, el regidor había afirmado algo más: "Eso se hizo con dinero público". Sus posteriores matizaciones sirvieron de poco y las investigaciones periodísticas pusieron de relieve la interrelación de la empresa que trabajó para el PSOE, so pretexto de comprobar la situación mercantil de un diputado regionalista con encargos realizados por el Gobierno autónomo.

El presidente Marco en la tribuna de las Cortes argumentó la legalidad de los servicios contratados: un rastreo telefónico y telemático, y el análisis de empresas susceptibles de recibir ayudas para evitar riesgos.

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