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GEOFÍSICA

Una erupción volcánica en Nueva Guinea confirma una predicción

Esta vez no ha habido víctimas. La evacuación a tiempo de los 30.000 habitantes de la ciudad de Rabaul puso a salvo la población de ese puerto de Papúa Nueva Guinea pocas horas antes de que el foco volcánico de Tavurvur entrase en erupción el pasado 19 de septiembre, a las seis de la mañana, hora local. Poco después, otro foco en la misma caldera de Rabaul, el Vulcan, seguía los mismos pasos. En 1937, una erupción similar se cobró medio millar de víctimas.

"La columna eruptiva del Tavurvur ha alcanzado ahora los 15 kilómetros de altura y ha inyectado en la atmósfera unas 56.000 toneladas diarias de dióxido de azufre (SO,) durante los primeros días de actividad, y sobre la ciudad de Rabaul ha caído una capa de uno a dos metros de espesor de cenizas, provocando el colapso de edificios" dice el investigador español Nemesio Pérez, especialista en geoquímica. Él conoce muy bien esa caldera de Rabaul: allí pasé tres meses, en 1989, haciendo análisis y tomando datos para preparar su tesis doctoral, y concluyó que se estaba produciendo una reactivación de la cámara magmática.

Magnitud 5,1

Poco antes de la erupción del Tavurvur, el Observatorio Vulcanológico de Rabaul registró un seísmo de magnitud 5,1, localizado bajo la zona del puerto de la ciudad, afirma Pérez, que actualmente investiga en EE UU, en la Universidad del Estado de Luisiana.Desde 1985, la caldera parecía tranquila, aunque en la zona se registraron periodos cortos de crisis de actividad sísmica. Pero el investigador español, junto a Stanley Williams, de la Universidad de Arizona (EE UU), decidió estudiar los mecanismos responsables de la crisis sísmica en esa caldera mediante el análisis de la composición química de los gases y fluidos que emanan de las fumarolas y fuentes termales de Rabaul, además de las características termodinámicas de ese sistema volcánico hidrotermal. Su objetivo era comparar los resultados con las investigaciones realizadas en otras dos grandes estructuras volcánicas (las calderas de Campi Flegrei, en Italia, y de Long Valley, en California, EE UU), que experimentaron también grandes crisis sísmicas en la pasada década, poniendo en alerta a los vulcanólogos de todo el mundo.

"La formación de estas tres estructuras volcánicas está relacionada con erupciones explosivas que emitieron grandes volúmenes de material piroclástico (pómez, ceniza ... ), formando espectaculares depresiones volcánicas de hasta 20 kilómetros de diámetro", explica Pérez. La de Rabaul, en concreto, se originó como consecuencia de erupciones catastróficas ocurridas hace sólo 3.500 años una y hace 1.400 años otra. En los límites de la más reciente hay cinco estructuras volcánicas posteriores a la formación de la caldera, algunas de ellas submarinas, y precisamente las de Vulcan y Tavurvur. entraron en erupción simultáneamente en 1937. Esta caldera, localizada en el extremo oriental del arco de islas de Bismarck, está en constante actividad volcánica.

"El análisis comparativo de las situaciones definidas en las calderas de Rabaul, Long Valley y Campi Flegrei es muy importante" explica Pérez. "Las dos últimas experimentaron crisis sísmicas deformacionales muy similares, y ambas finalizaron oficialmente también en l985". Pero su tesis, una vez analizada la situación en Rabaul, era que en esta caldera se estaba produciendo una reactivación magmática, que estaba entrando nuevo magma desde las profundidades de la Tierra en la cámara de la caldera, y que este mecanismo no se observaba en Campi Flegrei. Las erupciones de Tuvurvur y Vulcan confirman su hipótesis, comenta satisfecho el geoquímico español. El análisis fundamental realizado. por Pérez en Rabaul es característico de química de gases: la relación isotópica del helio (3He/ 4He) en los gases y fluidos de volcanes. Esta relación no alcanzaba, en las calderas italiana y estadounidense, valores tan altos como en la de Papúa Nueva Guinea, e incluso disminuyeron dichos valores muy rápidamente después de 1985, paralelamente a la actividad sísmica.

"Por el contrario, en Rabaul, cuatro años después de que se acabara oficialmente la crisis volcánica, el sistema mostraba aún una entrada importante de elementos volátiles procedentes de una fuente magmática profunda" explica Pérez.

Actualmente, el investigador español se dedica a la hidrogeoquímica y circulación de aguas subterráneas, pero quiere irse a Rabaul cuanto antes con un equipo de cuatro investigadores españoles preparados para tomar datos en la caldera. "El primer ministro de Papúa Nueva Guinea, Julius Chan, ha hecho un llamamiento internacional para evaluar la situación en Rabaul, y nosotros esperamos recibir ayuda para imos" dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de octubre de 1994

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