Los 'ultras' franceses piden la pena de muerte tras el asesinato de tres policías y un taxista

Cinco muertos -tres agentes, un taxista y uno de los malhechores- y seis heridos es el resultado en París de una agitada noche criminal que adquiere mayor relieve al preceder en horas al debate en la Asamblea Nacional sobre el modelo de policía. El incidente, que incluyó robo de armas y coches, secuestro y tiroteo, ha sido aprovechado por el ultraconservador Philippe de Villiers para pedir "la reapertura del debate sobre la reinstauración de la pena de muerte" y aumentar la división en la mayoría en el poder sobre el tema.

Los hechos se iniciaron a las 21.30 del martes. Un hombre y una mujer, con el rostro cubierto por un pasamontañas, fusil en mano y grandes cartucheras, lograron entrar en un almacén de la policía en la Porte de Pantin. Los dos agentes que vigilaban el lugar fueron atacados con bombas lacrimógenas y los dos delincuentes se apoderaron de una cantidad indeterminada de armas. A continuación se dieron a la fuga, no se sabe aún si en el Renault 5 en el que habían llegado o en un taxi que secuestraron poco después, con conductor y cliente incluidos. El conductor del vehículo recorrió varios kilómetros hasta llegar a la plaza Nation. Allí, aprovechando un descuido de sus vigilantes, embistió un coche de la policía para reclamar la atención de los agentes.Eran más de las diez de la noche cuando los clientes de los bares de Nation oyeron las detonaciones. Dos de los tres policías que viajaban en el automóvil violentamente abordado cayeron bajo la lluvia de balas de los criminales. El taxista también murió en el intercambio de disparos. Varios transeúntes también fueron heridos por balas perdidas. Mientras, los dos encapuchados secuestraban otro coche y emprendían una carrera enloquecida hacia el bosque de Vincennes perseguidos por dos agentes motorizados.

Después de sortear decenas de vehículos y de enviar a la cuneta a más de uno, los disparos realizados desde el coche alcanzaron mortalmente a uno de los policías. El otro tuvo mejor fortuna o puntería. Logró herir al hombre de la pareja, un joven de 21 años, que perdió el control del vehículo y acabó estrellándose.

A las dos de la madrugada de ayer entre 1.000 y 2.000 taxistas se reunían en los Campos Elíseos para desfilar en silenciosa e impresionante manifestación. El criminal ingresó en un hospital gravemente herido y murió ayer. Su compañera, un ano más joven que él, resultó sólo contusionada.

Para el ministro del Interior, Charles Pasqua, "el progreso de la violencia" exige que "pensemos en la policía del mañana", que deberá hacer frente "al vandalismo, a la aparición de las rivalidades étnicas en territorio nacional y a la presión creciente del tráfico de drogas". De ahí su proyecto de policía del año 2000 y su reivindicación de la videovigilancia y de una serie de normas que limitarían el derecho a la manifestación, dos medidas que el presidente Mitterrand ha denunciado como "liberticidas". Pasqua ha logrado un amplio consenso a favor de su acción, que incluye el control sistemático de identidad.

Hay que remontarse a 1983, a un atentado de Action Directe, para encontrarse con un crimen que en Francia se haya cobrado la muerte de tres agentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 05 de octubre de 1994.

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