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Crítica:DANZA FLAMENCA
Crítica

Pasión y belleza

Salvador Távora y José Antonio han trabajado juntos en este Cachorro que ahora presentan en Madrid y con el que pusieron al público en pie. Távora está en el secreto de llevar a la audiencia a su terrenos, de transmitirle la pasión que él pone en todo y hacer creíble lo que si se mira fríamente es una pura desmesura. De belleza deslumbrante, ciertamente.Pero Távora no nos deja enfriarnos. Toda su estética va dirigida a provocar, desde la música que de pronto nos rompe los tímpanos con su carga terrible de decibelios a un movimiento escénico sugerente y pródigo en insólitas bellezas. Távora en un sabio en este que hacer, porque al margen de algún tinte demagógico que pueda haber en su ideario, él es el primero que se lo cree. Y convence precisamente por su propia convicción, por la sinceridad que pone en su trabajo.

José Antonio y los Ballets Españoles

Aires de villa y corte, Flamenco y Cachorro. Teatro Alcázar. Madrid, 21 de septiembre.

Si la estética es de Távora, el baile es de José Antonio. Es una obra en que la música flamenca está utilizada dramáticamente con admirable acierto, sirviendo guitarristas, cantaores y bailarines/bailaores a las exigencias de la obra con un rigor ejemplar. José Antonio da fe de su gran talento como coreógrafo y como bailarín, igual que lo había hecho anteriormente en los Aires de villa y corte, obra de la escuela bolera con música de Nieto.

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