Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Multar al aIguacilillo

El jinete sancionado por ir a caballo en sentido contrario sigue circulando por dirección prohibida

San Sebastián de los Reyes

Bartolomé Cano se ha hecho popular entre sus paisanos de San Sebastián de los Reyes gracias a un policía local de su municipio que decidió multarle cuando, a lomos de su caballo gris, circulaba en sentido contrario. Cano trataba de acceder, como cada día durante la feria taurina, a la puerta de caballos de la plaza de toros para cumplir una función que viene desempeñando desde hace 16 años: es el alguacilillo.

El jinete y su montura han sido, desde que le impusieron la multa, "el cachondeo" de los vecinos. "Que no llevas intermitentes", "a ver si respetas las señales", "sigue la flecha", "vas a ir a la cárcel por infractor", son algunas de las frases que ha escuchado Bartolomé, mientras ha durado la feria, en su recorrido por las calles estrechas que llevan a la plaza. Pese a la sanción, Bartolomé ha continuado hasta ayer (último día de las fiestas) recorriendo el mismo trayecto con su caballo, por dirección prohibida.

De otra manera, y no para infringir el código de la circulación, el jinete tendría que rodear el coso taurino y bajar por una cuesta que, como ya ha comprobado en otras ocasiones, provoca que "el caballo resbale, con el consiguiente peligro para el animal y para la gente".

Pero el incidente no quedó en la imposición de una única sanción. Ese mismo día, la multa se amplió cuando el agente pidió al caballero, que iba vestido de campero, que le entregase la documentación. Éste le indicó que no la llevaba encima. Otra infracción del código y una amenaza de 50.000 pesetas de multa, según Bartolomé.

Al día siguiente, caballo y jinete se dirigieron a la plaza por el sitio habitual. El mismo agente les esperaba decidido a hacer cumplir la ley. Interrumpió el paso del caballo sujetándole las riendas, lo que provocó el inicio de una discusión que terminó, según fuentes policiales, con la fuga del jinete.

La fuga concluyó, como cada tarde, con Bartolomé a lomos de su caballo haciendo el paseíllo. Ayer, entre toro y toro, la multa aún era tema de conversación. Alguno incluso apuntaba una idea por si vuelve a ocurrir la misma situación: "Si el policía no le deja pasar, que se quede parado en la calle y que llegue tarde a la corrida, ya verás la que arma".

El alguacilillo se encarga de despejar el ruedo para que se inicie el festejo. Recoge las llaves de los toriles de manos de la autoridad y las entrega al encargado de chiqueros para que suelte a los astados, y así comience la lidia.

Es decir, que si no hay alguacilillo, no hay paseíllo ni entrega de llaves, ni tampoco corrida de toros. Todo un conflicto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 1994