La nicotina resulta casi tan difícil de dejar como la heroína y esclaviza a sus consumidores

Los fumadores son drogodependientes, según los nuevos criterios de adicción

La agencia reguladora de los medicamentos en Estados Unidos ha iniciado este mes reuniones con expertos para determinar si los cigarrillos pueden considerarse drogas adictivas y si el Gobierno tendría que regularlas. Porque, de hecho, los expertos, aplicando nuevos criterios, creen que los fumadores son drogodependientes, Algunas de las encuestas que se están manejando reflejan la fuerte capacidad adictiva del tabaco. Un 15% de los que consumen alcohol están enganchados. Esta proporción aumenta hasta el 55% en el caso del tabaco, que es más dificil de dejar que la heroína.

Cuando se le pide a grandes adictos a la cocaína que comparen la necesidad de consumirla con la de fumar cigarillos, en tomo a un 45% de ellos afirma que la necesidad de fumar es igual o mayor que la de cocaína. Entre los adictos a la heroína este porcentaje disminuye al 38%, y, cuando se trata de alcohol, más o menos la mitad de los encuestados dice que la urgencia de fumar es como poco tan fuerte como la de beber.La definición estándar de adicción procede de la Asociación Psiquiátrica Americana y la Organización Mundial de la Salud, que enumeran nueve criterios para determinar la adicción, que prefieren denominar drogodependencia.

Basándose en ellos, se puede ver que, aunque los cigarrillos no producen un efecto tan intenso como la heroína o la cocaína, sí puntúan más en otros factores. Cuando se hace la suma de ellos, el consenso entre los expertos es que la nicotina es altamente adictiva.

Al fumar no es la nicotina o la adicción lo más perjudicial sino otros compuestos químicos tóxicos que se producen al quemar tabaco. Según Lynn T. Kozlowski, experto en adicción, ésta se puede definir como "el uso repetido de una droga psicoactiva que es dificil de interrumpir. Añadió que puede haber muchas explicaciones para que sea difícil de interrumpir.

Tampoco la nicotina causa un colocón tan alto como la heroína, la cocaína o el alcohol, sobre todo en la dosis contenida en los cigarrillos, y si se pregunta simplemente por el placer obtenido de la nicotina, queda claro que no es comparable al que los adictos atribuyen a la heroína. "Pero si se pasa a otras preguntas como ¿Cuánto cuesta dejarlo?, entonces la nicotina es una droga impresionante", señala Kozlowski.

Intentos por dejarlo

Una propiedad crucial de la adicción es el control del usuario sobre la sustancia. Las propiedades adictivas se pueden medir por el porcentaje de usuarios no habituales y el de persistentes.

Según las encuestas sobre grandes poblaciones, un 15% de los consumidores de alcohol son drogodependientes y este porcentaje baja al 8% entre los consumidores de cocaína. Sin embargo, para los cigarrillos, un 90% de los consumidores son habituales y un 55% pueden considerarse drogodependientes, según los criterios ahora aplicados. Sólo un 10% fuman de vez en cuando. Las encuestas también indican que entre tres y cuatro quintos de los fumadores quieren dejarlo pero no pueden, incluso tras cuatro o cinco intentos.

Expertos en psicología de las compañías de tabaco niegan que la nicotina sea adictiva. Si se aplican criterios tan generales, dijo uno de ellos, "no se puede distinguir el que fuma crack del que bebe café, el que esnifa pegamento del que hace Jogging, la heroína de las zanahorias o la cocaína de las cocacolas". Para este experto, la intoxicación que debilita psicológicamente es el indicador más fiable de una sustancia adictiva. Es un criterio que se remonta a la definición estándar de adicción de los años cincuenta y que aún forma parte de las creencias populares, pero los expertos señalan ahora que es demasiado simplista y se ha, quedado atrasado a la vista de las nuevas pruebas científicas.

La nicotina de los cigarrillos llega directamente al cerebro desde los pulmones y las arterias con una dosis máxima más elevada y rápida que la que se puede conseguir con elementos que pretenden imitar a los cigarrillos -parches, chicles o aerosoles de nicotina- que se comercializan actualmente, lo que explica su relativo poco éxito.Copyright The New York Times Service.

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