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Sólo 3.000 personas acudieron al acto de apoyo al régimen con ocasión del 68º cumpleaños de Castro

El Malecón de La Habana volvió a ser centro de la guerra que se vive hoy en Cuba. Unos miles de partidarios de Fidel Castro -alrededor de 3.000- se reunieron ayer convocados por la Unión de Jóvenes Comunistas el día en que el presidente cubano cumplió 68 años. El fracasado acto de apoyo a la revolución se celebró en la. explanada de la Punta, el mismo lugar donde hace ocho días se produjeron enfrentamientos violentos entre detractores y partidarios del régimen castrista. El presidente cubano, que ha reconocido públicamente el descontento de parte de la población, aseguró el viernes que la policía y el Ejército no dispararán contra el pueblo, sino que las balas son para quien intente invadir la Isla.

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El Castillo de los Tres Reyes del Morro y la fortaleza de la Cabaña fueron nuevamente testigos de excepción de los sucesos que desde principios del verano sacuden a la sociedad cubana. En pocas semanas por aquí han pasado barcos que se han ido al fondo del mar, lanchas secuestradas, cerca de un millar de cubanos lanzando piedras y gritando consignas contra la revolución y el socialismo, fornidos mulatos con tubos de metal y obreros de la construcción dispuestos a romperle la cabeza a quien diga algo contra Fidel Castro y manifestaciones como la de hoy, convocada bajo el lema De por vida, con Fidel. Por si no se han dado cuenta, estamos en guerra", decía el viernes un funcionario comunista en una conversación con amigos extranjeros. "La situación es muy difícil y lo que nos jugamos ahora es la supervivencia de la revolución, por eso no podemos permitirnos bromas", afirmó el citado funcionario.

Efectivamente, la revolución cubana se juega el todo por el todo y por eso no ha minimizado la tensión y las contradicciones puestas de manifiesto por los incidentes violentos del viernes 5 de agosto. Hoy en Cuba las autoridades ya reconocen abiertamente que cientos de miles de personas quieren irse de su país y que una parte de la población está en contra del sistema socialista, y que quizás muy pronto se puedan volver a repetir los incidentes.

El presidente cubano ha sido uno de los primeros en hacerlo y así el viernes afirmó que la policía y el Ejército de su país nunca dispararían Contra el pueblo. Castro afirmó que las balas cubanas eran para aquellos que intentasen invadir la isla, pero advirtió a los "alborotadores" que el régimen será inflexible con ellos y no tolerará que perturben la tranquilidad y la seguridad ciudadanas.

"Los muertos los ponemos nosotros", dijo el mandatario cubano e hizo referencia a los recientes secuestros de barcos en los que resultaron muertos un suboficial de la policía y un teniente de la marina, pidiendo calma a sus seguidores y que no se dejasen provocar.

Muestra de estas tensiones que se viven hoy en Cuba y que el régimen no oculta, es lo que ocurre en la capital cubana desde hace una semana. Desde antes de los disturbios del malecón ya en varios barrios marginales de La Habana como San Miguel del Padrón, Cocosolo, Los Sitios o Jesús María se habían producido pequeños incidentes y cuando se iba la luz algunos tiraban, botellas desde las azoteas o hacían pintadas a mano en algunos muros de la ciudad.

Sin embargo, pese al fuerte control policial establecido tras los sucesos del malecón y al incremento de la vigilancia en los establecimientos comerciales y bodegas después de ese momento, se han seguido produciendo incidentes en varios barrios de la ciudad.

Así, recientemente la policía encontró tras varios días de búsqueda un coche Lada de color blanco que en dos ocasiones salió por la noche y efectuó disparos contra edificios públicos, creando bastante desconcierto entre los agentes de seguridad. Asimismo, vecinos de varios barrios de la capital informan que, pese a que en estos días no se han producido casi cortes del suministro eléctrico, pequeños grupos de gente se han reunido por las noches en 10 de octubre y Santos Suárez y han gritado por las calles consignas contra la revolución. En Buenavista, por ejemplo, en una sola noche grupos de personas asaltaron seis bodegas , y en otros barrios de La Habana se han tirado botellas desde las azoteas y se han apedreado edificios públicos y escaparates, pero siempre han sido casos aislados.

En este contexto, la manifestación de ayer es un episodio más de la lucha ideológica que en estos días se libra en la capital cubana. A 50 kilómetros del malecón y del Castillo de la Fuerza, en el puerto de Mariel, está previsto celebrar hoy el funeral por el teniente de navío asesinado el lunes durante el secuestro de una embarcación de la Marina de Guerra. Y nadie duda que los actos y la tensión en las calles continuará.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de agosto de 1994

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