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Mejor un mal arreglo que un buen pleito

Los juzgados de lo civil (en los que se mueven miles de millones de pesetas y, paradójicamente, los que soportan un mayor colapso) recibieron el año pasado 78.316 procedimientos, unos 3.000 menos que en 1992. Esta ligera reducción no significa que la litigiosidad haya descendido; más bien implica una desconfianza del ciudadano ante la justicia. Muchos usuarios, conscientes del colapso -numerosas causas tardan años antes de ser enjuiciadas-, optan por vías extrajudidiciales para dirimir sus diferencias: el arreglo.La memoria de los juzgados e Madrid refleja en 1993 un fuerte descenso de actividad en los juzgados hipotecarios (encargados de resolver conflictos relacionados con los créditos garantizados con hipoteca). El año pasado se tramitaron 2.740 asuntos, frente a los 6.286 de 1992.

La actividad de los juzgados penales (en Madrid hay 27, y su cometido es enjuiciar los delitos con penas inferiores a los seis años, aquellos que más quietud acarrean al ciudadano de a pie) resultó también considerable. Aunque, en conjunto, fue algo inferior a la registrada en 1992; a estos órganos llegaron casi 17.000 causas ara juicio.

Sí aumentó sensiblemente en 1993, por contra, la conflictividad laboral: los, juzgados sociales recibieron 37.563 asuntos, alrededor de 7.000 más que en 1992.

es abogado y criminólogo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de agosto de 1994