Reportaje:

La 'bomba pucelana'

Historia del escándalo del examen de lengua comentario de texto de selectividad

Clara Sanz, de 19 años, preguntaba a la salida del examen de selectividad de Lengua y Comentario de Texto: "¿Qué significa pucelana?". Ella había dejado en blanco esa respuesta en la prueba de Lengua. Clara -uno de los dos alumnos que narró diariamente en El País Madrid sus experiencias durante los exámenes- desconocía el significado de este gentilicio (mujer de Valladolid), que no figura en el Diccionario de la Real Academia. "No lo había oído en mi vida", aseguraba esta alumna de Letras. La inclusión de esa palabra fue sólo uno de los errores de plantea miento cometidos en el examen de Lengua y Comentario de Texto, denunciados días más tarde por Ramón Sarmiento, profesor de la Universidad Autónoma, coordinador principal de esa área en el distrito de Madrid.Conseguir los dos puntos adjudicados a esa pregunta resultó más. fácil para los aficionados al fútbol, predominantemente hombres, quienes conocían la palabra pucela de oírla corear a los hinchas del Real Valladolid de fútbol, o del Fórum de baloncesto, o de escucharla de labios de los comentaristas de los partidos en radio y televisión. A José Luis Madrid, de 18 años, el estudiante de Ciencias que también contó diariamente a este periódico sus avatares para acceder a la Universidad, pucelana le sonaba a chino.

Parece ser que el gentilicio pucelano procede de que una mesnada de católicos vallisoletanos intervino en la guerra entre Francia e Inglaterra apoyando a Juana de Arco, la doncella de Orleans (doncella se dice pucelle en francés, que a su vez procede de puccella, en latín). Y de ahí les quedó el sobrenombre de pucelanos, que se extendió luego al resto de sus paisanos. Pero el gentilicio no está muy extendido fuera de Valladolid.

El examen con esa palabra y con otros aditivos se convirtió en una pesadilla para la mayoría de los 40.000 alumnos madrileños que se examinaron de selectividad. A la salida, los alumnos comentaban: "Jamás nos habían preguntado nada parecido", "todos los ejercicios eran prácticos y no hemos dado nada de lo que nos han preguntado".

A quien también sorprendió ver la palabra pucelana en el examen fue a la propia autora de las preguntas, la profesora Elena de Miguel, de la Facultad de Filología de la Universidad Autónoma, vinculada a la nueva selectividad contemplada en la LOGSE y ajena a las pruebas de COU.

Preguntas de favor

De Miguel asegura que redactó las 10 preguntas sobre el artículo periodístico "por un favor" que le pidió, por escrito, el coordinador de Comentario de Texto de la Autónoma, Antonio Rey. La nota, decía así: "En este texto haz, por favor, ocho o diez cuestiones que abarquen más aspectos de la lengua, incluido, si es posible, la historia del español, el léxico o la morfología léxica, etcétera..., además de sintaxis, morfología... Gracias. Un abrazo, Antonio".Elena de Miguel, según relata ella misma, se enteró al día siguiente de la prueba de que 40.000 estudiantes de COU se habían examinado de selectividad con sus preguntas.. Esta profesora relató a EL PAÍS que se quedó perpleja cuando leyó en este periódico el relato de la estudiante Clara Sanz y sus quejas por la palabra pucelana. En ese momento descubrió que sus preguntas -que dice haber elaborado sin saber para qué examen se le pedían- habían ido a parar a las pruebas de selectividad. Y su perplejidad aumentó, al encontrarse con Ramón Sarmiento, el coordinador principal de Lengua y, Comentario de Texto del distrito de Madrid y autor posteriormente del informe que critica la formulación de las preguntas. "No me lo podía creer", cuenta Elena de Miguel, cuando me dice [Sarmiento]:

'Vaya lío que has montado con tu pucelana'. Después hablo con Antonio Rey y me dice: '¿Sabes que ha salido nuestro examen?'. Me quedé indignada. Si llego a saber para qué eran las preguntas, no las hubiera puesto ".

Acto seguido, Elena de Miguel, siempre según su versión, informa de todo lo sucedido al delegado del rector para acceso a la Autónoma, Bernardo Álvarez, y al vicerrector de estudiantes de dicha universidad, Ángel Gil. "Me tranquilizan y me aseguran que yo no tengo culpa de nada. Yo soy consciente de mi inocencia y siempre he querido dar la cara y explicarlo todo. Pero me piden que calle, que ellos darán la cara. Pero no han sido enérgicos".

Según el vicerrector de estudiantes, Ángel Gil, los tres implicados en el escándalo -Sarmiento, Rey y De Miguel- fueron destituidos del tribunal de supervisión de los exámenes. Este hecho lo niega la profesora de la Autónoma: "Yo pedí no estar en ese tribunal. Ángel Gil insistió en que yo era la persona idónea porque era la especialista vinculada a la LOGSE, y rechacé la propuesta

Pero el culebrón del examen de Lengua y, Comentario de Texto no acaba ahí. El pasado jueves (véase El País Madrid del día 29), Antonio Rey manifiesta que las inadecuadas preguntas planteadas en el examen fueron supervisadas y tecleadas previamente en el ordenador por Ramón Sarmiento. Este coordinador, en colaboración con Jacinto Pérez Moreta, coordinador también de la asignatura de Lengua en la Universidad Autónoma, elaboró el informe detonante del escándalo, que critica no sólo la inclusión. de pucelana, sino también la deficiente construcción sintáctica de las cuestiones planteadas y el temario inadecuado. Sarmiento, además, denuncia que este examen no fue supervisado por los coordinadores del distrito en la reunión celebrada para tal efecto el 21 de abril.

Y critica el hecho de que se haya escogido un texto político -un artículo publicado en El Mundo que contenía una durísima crítica a Felipe González- para que lo analizaran los alumnos, argumento en el que insistirá unos días más tarde el propio rector de la Autónoma. Raúl Villar considera que "los alumnos se sintieron acobardados [a la hora de completar el examen] porque no sabían la ideología del corrector".

Según Rey (que fue quien seleccionó el artículo), Sarmiento sí conocía el examen. "No entiendo por qué lo denuncia si él es el culpable", asegura Rey. Este periódico intentó esta semana, sin éxito, localizar a Ramón Sarmiento para conocer su opinión sobre los hechos.

La versión de Sarmiento el pasado día 15, cuando EL PAÍS reveló su informe, era la siguiente: "Yo no vi el examen, por tanto, no soy culpable de nada. Me fié de las personas que pusieron las preguntas". Sin embargo, Ángel Gil, vicerrector de Estudiantes, asegura que Sarmiento, al pasar a limpio el examen, comentó "lo interesantes que eran las preguntas".

Consejo al ministerio

Una vez montado el embrollo, los vicerrectores madrileños enviaron un documento al Ministerio de Educación para informarle de lo ocurrido. Pero ese departamento no es competente en la materia -merced a la ley de autonomía universitaria- y no quiso entrar en la polémica.

La pelota del examen pasa de mano en mano y los responsables de las cinco universidades madrileñas -Complutense, Autónoma, Politécnica, Alcalá y Carlos III- deciden finalmente, el pasado 19 de julio, dar carpetazo al asunto. Ni se anulan ni se vuelven a supervisar los 40.000 exámenes. Sólo se revisan las 12.035 reclamaciones formuladas por los alumnos el pasado junio. La mayoría de estas peticiones exigen una nueva corrección del examen de Lengua y Comentario de Texto.

Y para colmo de males, este año ha habido un aumento del 7% en los suspensos en selectividad. El aumento de cates y el descenso de las calificaciones provocó una avalancha de reclamaciones -alrededor del 27% más con respecto al año anterior- del examen de selectividad.

En la Universidad Autónoma, de las 4.000 reclamaciones presentadas sólo fueron aceptadas a trámite 1.200, se gún se informó el miércoles pasado. El resto fue desestimado "por falta de argumento de los alumnos", según fuentes de Cantoblanco. Aún no se han facilitado los datos sobre las modificaciones de las no tas. La Universidad Complutense sí ha aceptado todas las reclamaciones presentadas por los alumnos (6.884). Tampoco se conocen los cambios aplicados después en las notas.

Alcalá de Henares también revisó las 1.175 solicitudes presentadas. De éstas, ha subido la nota a 509 alumnos, informa Arantxa García de Sola.

En la Carlos III se batió el récord: de 1.225 reclamaciones fueron aceptadas sólo 274. El 90% de ellas, según fuentes de esta universidad, ha subido nota.

Tras este escándalo, el regionalismo pucelana (del latín puccella, mujer virgen) quedará grabado en la memoria de los futuros aspirantes madrileños. Aunque no figure en el diccionario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 31 de julio de 1994.

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