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Crítica:ROCK
Crítica

Superventas

Bryan Adams, un superventas para tiempos difíciles, fue capaz de llenar hasta la bandera la plaza de Las Ventas en el último concierto de su gira española. Y a falta de conciertos masivos este verano, la oferta de la noche residía en un cartel con tres artistas, todos volcados en los sonidos del rock norteamericano pero bien diferenciados..Dwight Yoakam fue el primero en tomar el escenario. Entre el polvo de la plaza y el calor, la noche comenzó con country, una de las vertientes más añejas de una música que en EE UU significa tanto como el flamenco aquí.

Para cuando Texas, la banda liderada por Sharleen Spiteri, subió al escenario ya estaba la plaza casi hasta arriba; una hora para uno de los grupos que mejor ha sabido conectar con el público español. Texas envolvió la tradición del rock norteamericano actualizándolo con la voz de Sharleen y con una pasión mundana, algo impúdica, por técnicas como el slide, stees y demás sonidos guitarreros al mejor estilo norteamericano.

Dwight Yoakam, Texas, Bryan Adams

Entradas 4.400 y 3.400 pesetas. 14.000 personas. Plaza de toros de Las Ventas. Madrid, 8 de julio

Cuando llegó la hora del plato fuerte, de la estrella de la noche, ya no quedaba un sólo hueco vacío en toda la plaza. Bryan Adams jugó todas sus cartas, poco sorpresivas, muy calculada la jugada y a golpe de efecto, a velocidad vertiginosa y con resistencia inagotable. Su música, o más concretamente, cada una de sus canciones demostró una vez más que no es sino una efectiva reposición del tema anterior, aunque lleve un título diferente. Adams obtuvo un claromoroso éxito con una música sin profundidad hecha para ser consumida.

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