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Tribuna:

Empate

Landero, Brines, Vázquez Montalbán, Javier Marías, Manuel Rivas, Vicente Verdú... una lista incompleta, pero una alineación de lujo. Ases de la literatura española que, de creer sus bellos escritos de estos días, lo darían todo por un balón.La mente sana tiene su tradición de cuerpos sanos: filósofos que van a la carrera, novelistas que hacen el pino. Sófocles, con ir más lejos, corrió desnudo en el campo, de Salamina antes de producir sus complejos Edipos. Pero este Mundial marca el punto, culminante del maridaje entre las bellas letras y el deporte. Poetas, pintores, dramaturgos, por no hablar de sociólogos y politólogos; todos están en casa pensando (¡ahora que no hay elecciones!) en los partidos. Los teatros retiran sus obras aunque sólo jueguen Nigeria y Bulgaria. Un vernissage se suspende por ver a Maradona, y si es España la que sale al campo me consta que las editoriales renuncian. a importantes cenas de trabajo, las mesas redondas se comprimen, y se hacen impresentables los libros.

No estoy en contra de este acercamiento de la pluma a la pelota. Pero pido reciprocidad. ¿Qué hacen .los futbolistas cuando se juega el premio Planeta? ¿Adoptan los colores de Llamazares cuando éste bate en su terreno a Cela? ¿Aprecian el denodado esfuerzo de los sub-21 (equipo X) por estar entre los diez más coreados? ¿Leen? La encuesta de EL PAÍS dominical me abatió. Con pocas excepciones, nuestros chicos en USA o no leían o leían a Stephen King. Y de cine... Mi alma shakesperiana dio un vuelco al ver que cinco jugadores citaban Mucho ruido y pocas nueces, hasta que supe que era la película de un largo viaje en avión.

- ¿Saldrá el remedio de los escritores? Les veo muy rendidos a las botas. Más confío en un Pep Guardiola, que lee, escribe, juega y marca y encima se hace su propia crítica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de julio de 1994