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El nuevo presidente alemán insta a asumir la Historia

El nuevo presidente de Alemania, el jurista democristiano de 60 años Roman Herzog, juró ayer su cargo y pronunció un discurso inaugural en el que apeló a asumir sin rodeos la historia alemana, sin minimizar los crímenes del nazismo; instó a la tolerancia con los extranjeros e invitó a perseguir por la vía de ley, pero también con coraje cívico, los desmanes de los ultraderechistas.El flamente presidente alemán, el primero elegido después de la reunificación, guardó silencio en las cinco semanas transcurridas desde su elección el pasado 23 de mayo y su toma de posesión ayer en el mismo edificio histórico del Reichstag en Berlín.

En su discurso inaugural, Herzog no dudó en afrontar temas candentes en la vida política y social de la Alemania actual, como si desease quitarse de una vez y para siempre el sambenito de derechista y presentarse como un presidente liberal y de ideas abiertas, digno sucesor de su antecesor en el cargo, Richard von Weizsäcker, quien se despidió ayer después de 10 años en la jefatura del Estado.

Habló Herzog abiertamente del recelo que despierta en el extranjero la nueva Alemania e insistió en que, por ese motivo, no se puede abandonar la vinculación con Occidente. Alemania debe evitar la búsqueda de un camino especial. "Por eso la nueva y más fuerte Alemania tiene que colaborar en la profundización y ampliación de la Unión Europea con los otros aliados de Europa Occidental"', recalcó.

Reconoció Herzog la existencia de obligaciones especiales de Alemania respecto a los países del Este de Europa, pero "de la ayuda que ofrezcamos a estos pueblos no debe surgir un aliento de preponderancia política". Se refirió a continuación al concepto, de nación, que no debe ser abandonado en manos de los cazarratas, es decir los pescadores a río revuelto. Aludió inmediatamente el nuevo presidente a los hechos vergonzosos cometidos en nombre alemán y apeló a "no silenciar ni un momento el amor a nuestra patria, pero aplicarnos en el empleo de tonos bajos".

Pidió el nuevo presidente que se asuma y contemple sin maquillajes la verdad histórica. "No se puede tocar nada en la historia insólita de la crueldad de Auschwitz. Que se trata de un hecho histórico insólito no es un tema para disputas de historiadores, sino responsabilidad y deber para todos nosotros". Mencionó Herzog los ataques criminales que padecen los extranjeros en Alemania y aseguró: "Quiero decir con toda claridad: aquí se requieren la policía y los tribunales penales. Quien no sabe que no se puede pegar fuego a seres vivos, que no se les puede dar palizas o cazarlos por las ciudades, a éstos hay que ponérselo en claro con toda la fuerza del Estado de Derecho". Herzog apeló al coraje cívico de los alemanes, porque la violencia no se detiene: "Hoy son los extranjeros, mañana los judíos y luego los católicos o los protestantes". Elogió Herzog la gesta de los alemanes del Este que lucharon por conseguir su libertad, mientras que los del Oeste la lograron gracias a la derrota y la presión de los vencedores en la Segunda Guerra Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de julio de 1994

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