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MUNDIAL 94

España inicia su aventura

Clemente opta por Hierro, en detrimento de Abelardo, en el debú ante Corea

La selección española se enfrenta hoy a la necesidad de cambiar su decepcionante tradición en sus aperturas de. los Mundiales. Sus pobres actuaciones en los partidos inaugurales han condicionado en gran medida su paso por el torneo más apasionante del mundo. La oportunidad es manifiesta. Su rival es Corea del Sur, un equipo tercer rango, sin historia en el fútbol. Pero la tensión de la apertura produce una cierta aprensión en el entorno del equipo español. Algo de eso vino a decir Clemente cuando se refirió al partido de hoy en Dallas. "Es el partido más difícil en esta fase", declaró ayer en su última conferencia de prensa antes del encuentro.En medio de un tumulto en mitad de la planta baja del hotel, los periodistas se acercaban al seleccionador para interrogarle por la alineación. "No tengo dudas", había dicho momentos antes en su intervención ante los enviados especiales acreditados en Dallas. Pero no había enunciado el equipo titular. La duda general estribaba en la ubicación de Fernando Hierro, el tipo de jugador que se ajusta al modelo de Clemente: cabeceador, reinatador, con facilidad para los desplazamientos largos y poco amigo de las sutilezas. Un titular en toda regla.

Quedaba por saber su posición. En el medio campo desplazaría a Caminero, y el efecto domino provocaría la llegada de Caminero al puesto de Guerrero. "Es una posibilidad, pero estamos hablando de Corea", dijo Clemente. Por lo tanto Guerrero será titular y Caminero también. Hierro jugará como defensa.

Abelardo o Alkorta quedarán fuera. El resto del equipo será el mismo que derrotó a Canadá en el último partido amistoso.

Clemente se mostró parco y socarrón en su comparecencia ante la prensa internacional. Contestó con monosílabos a la mayoría de las preguntas, y detrás de cada contestación esbozaba una sonrisa irónica, con los ojillos alegres. Se divertía Clemente, incluso cuando un periodista le preguntó por la presunta falta de delanteros en la selección española. "Pregúntele de qué país es", le indicó Clemente a la traductora. "De Brasil, señor", contestó el reportero. "¿Cuántos partidos ha visto a la selección española?". Respuesta: "Muchísimos". Y de nuevo se dirige el técnico a la traductora: ¿Pregúntele cuál ha sido el equipo que más goles ha marcado en la fase de clasificación". En ese diálogo estaba la negativa de Clemente a rendirse ante cualquier periodista.

La conferencia de prensa fue el primer síntoma de la expectación que provoca un Mundial. Después de una semana de tranquilidad, la presencia de la selección en Dallas provocó un extraordinario interés entre los periodistas. Por fin, llega el fútbol, y lo hace a una ciudad que es el corazón del fútbol americano, la patria de los Cowboys de Dallas, el equipo de América.

Este es otro fútbol y no se sabe la respuesta que obtendrá en un país que ha permanecido hermético al juego del balón. El escenario del partido es un célebre estadio de fútbol americano el Cotton Bowl. Las previsiones sobre la afluencia de público son diversas. No se espera que se llene el estadio y se da por segura la superioridad de la hinchada coreana. Mil aficionados de Corea del Sur se han trasladado a Dallas para apoyar a su equipo. Las estimaciones sobre la llegada de españoles son mucho menores.

El partido es decisivo para la ruta que tome la selección en el Mundial de Estados Unidos. Una victoria colocaría al equipo de Clemente en un posición de gran comodidad ante el partido contra Alemania. Los pronósticos son favorables en todos los sentidos a España. Tiene de su lado la tradición y los jugadores. "Pero es gente muy incómoda", volvió a repetir Clemente.

El técnico ha pedido paciencia a sus jugadores y una atención especial al juego aéreo, donde los coreanos presentan más carencias. Es la razón que mueve a Clemente a incluir a Hierro. En realidad, la explicación es muy propia del seleccionador. Clemente juega con la vista en las características de los rivales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de junio de 1994