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Del bisturí a la fregona

Los cubanos liberados por mediación de Fraga descubren en España los efectos de la crisis económica occidental 40

Santiago de Compostela

Vidal, de 34 años, trabajaba en Santiago de Cuba como cirujano y hoy se gana la vida fregando suelos en Madrid. "Sabía que las, cosas en España no iban a ser fáciles, pero nunca imaginé una situación tan dura", confiesa. A pesar de las estrecheces que sufre su familia, con la que reside desde hace un año en un centro de acogida para refugiados de Vallecas, Eduardo bendice su suerte. La intercesión del presidente de la Xunta, Manuel Fraga, le permitió abandonar el penal donde cumplía una condena de seis años por promover un manifiesto contra el Gobiemo.Como él, otros 300 cubanos, ex presos o inmigrantes que salieron del país por las gestiones de Fraga, han descubierto las dificultades de sobrevivir en una sociedad con un 20% de paro. "Por mucha crisis. que haya, esto es el cielo, y aquello el infierno", matiza Esperanza Rodríguez, una economista de 53 años, instalada en La Coruña con otros 12 miembros de su familia.

Las privilegiadas relaciones de Fraga con el régimen de Castro han convertido a la Xunta en una especie de oficina de peticiones de salida para residentes y presos en Cuba. Al Gobierno gallego recurren las más variopintas organizaciones de todo el mundo, desde Sidney a Budapest.

En los dos últimos años, Castro ha liberado a 70 presos por intercesión de Fraga y del Gobierno español. Cerca, de 300 personas también pudieron abandonar la isla para reencontrarse con familiares suyos. Desde entonces, la actividad es incesante en la secretaría general del presidente de la Xunta, donde ahora mismo se gestionan otros 500 expedientes de cubanos que pretenden dejar el país y 10 solicitudes de clemencia para presos.

La mayoría de los reclusos liberados tras el flechazo entre Fraga y Castro optaron por engrosar la numerosa colonia de exiliados en Miami. Unos 30 prefirieron buscarse la vida en España para descubrir, meses más tarde, que el trabajo es un bien escaso en Occidente. Algunos han vuelto a llamar a la Xunta pidiendo ayuda porque están sin empleo o porque Estados Unidos se niega a concederles el visado de entrada. Uno de ellos incluso fue detenido recientemente en Barajas por portar un pasaporte español falso.

Con EE UU sueña Higinio Vergara, un ex militar del régimen de Batista, de 74 años, quien abandonó la cárcel para refugiarse en una residencia de ancianos de O Grove (Pontevedra). "Aunque aquí no tengo queja del trato recibido", comenta, lo que yo quisiera es irme, a vivir con mi hija a Nueva Jersey. De momento, no me dejan".

Eduardo Vidal lo está pasando mal. Se veía ya tirado en Madrid, sin hogar ni trabajo estable, cuando el embarazo de su esposa le permitió prorrogar tres meses más el periodo de estancia en el centro de acogida de Vallecas. Al fin le han reconocido la homologación de su título de Medicina, pero hasta ahora le ha servido de tan poco como a sus compañeros Jorge Vázquez, ingeniero, y Rigoberto Carceller, cartógrafo. "Los tres hemos limpiado escaleras y restaurantes cobrando la mitad de lo que les pagan a los españoles", se lamenta Vidal.

Más suerte han tenido los hermanos Esperanza y Juan Manuel Rodríguez Turnes, que obtuvieron un permiso para emigrar gracias a que su madre reside en Galicia. Ingeniero de profesión, Juan Manuel ha encontrado empleo en una compañía eléctrica. Poco a poco han ido viniendo hijos, nietos y sobrinos, y son ya 12 los miembros de la familia que viven repartidos entre dos pisos de La Coruña.

A pesar de su experiencia de 22 años como economista del Banco Central de Cuba, Esperanza sabe que le será muy difícil encontrar empleo. No se queja por ello: "Al principio creía en la revolución, pero ahora en Cuba se han perdido todos los valores morales. Ni siquiera mis nietos más pequeños echan de menos, aquello".

Rubén Añón, de 48,años, también creyó en la revolución. Militó durante mucho tiempo en el Partido Comunista y llegó a dirigir un instituto de investiga ción del Ministerio de Agricultura. Hastiado del castrismo, logró salir del país aprovechando que su padre tuvo otra hija anterior en Laracha (La Coruña).

Pese a su cualificación profesional como ingeniero agrónomo, seis meses en España le han bastado para comprobar que su futuro es también muy incierto.

"Hay muchas familias cubanas como nosotros, sin trabajo ni in greso alguno", dice, desencanta do. Vivimos prácticamente de la limosna. Pienso que el Gobierno podría damos algún tipo de ayuda social. No hemos dejado nuestro país por capricho".

Galicia tropical

Si se cuentan las segundas y terceras generaciones, en Cuba residen hoy medio millón de gallegos, de los que sólo 18.000 nacieron en Galicia. El interés por los problemas- de la colonia gallega fue el motivo esgrimido por Fraga para reuna sorprendente visita a Cuba en 1991 y el gesto de Fidel de liberar a algunos presos a petición de, Fraga fue un modo de acallar a los que acusaban al presidente gallego de colaborar con una dictadura. En todo caso, no está muy claro que todos los reclusos lo fueran por motivos políticos. La ayuda de la Xunta se limita a los gastos del viaje y a facilitar ropa y comida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de junio de 1994

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