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Turquía teme que Moscú tenga manos libres en el Cáucaso y en Asia

La celebración del Consejo Atlántico de primavera en Estambul ha permitido al país anfitrión suscitar la atención sobre las aristas más agudas de sus relaciones con Rusia. El acuerdo de la OTAN con Moscú, tan trabajoso como complejo, significa en términos prácticos que los antiguos países satélites de Europa central y oriental tendrán el camino expedito para su incorporación a la Alianza. Pero para las repúblicas ex-soviéticas del Cáucaso y de Asia central, conduce en cambio a su institucionalización como patio trasero de Moscú, según aseguran con amargo énfasis los diplomáticos turcos.Rusia alimenta el terrorismo kurdo, quiere revisar el tratado de desarme convencional en Europa (CFE) para tener manos libres en el Cáucaso, apoya a Serbia en su agresión contra los musulmanes bosnios y quiere negociar un nuevo Yalta que consagre la división del continente euroasiático en dos áreas de influencia. Tales son las imputaciones que destilan, con mayor o menor claridad, los medios oficiales de Ankara, que suman a ello los problemas que suscita Moscú en la navegación por los estrechos turcos.

El ministro turco de Exteriores, Hikmet Cetin, ha sido el más crítico sobre la actitud de la OTAN ante Rusia. Ayer reconoció que "la Asociación para la Paz (APP) no responde quizás enteramente, y es comprensible, a las expectativas de los países que desean la ampliación de la OTAN". En su discurso inaugural, el jueves, calificó las decisiones atlánticas de enero sobre la APP como "importantes aunque un poco tardías" y apeló a la Alianza para que "haga algo más que preocuparse de su supervivencia".

Cetin añadió también en tono de reproche hacia la OTAN que "debe responder a las exigencias del entorno político y estratégico y debe ser creíble" y apeló a una mayor energía en la resolución de la guerra en Bosnia.

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