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FERIA DE NIMES

Rincón y el toreo de verdad

Toreando con emoción y verdad triunfó César Rincón. También destacó Finito de Córdoba con su sinfonía del arte de torear al sexto de la tarde.Ortega Cano mostró pánico bailando durante cuatro minutos alrededor del fiero astado que abrió plaza y tratando de espantarle las moscas. Con el cuarto, que terminó tardo, hizo su labor muy retirado del cornúpeta. Al final de un largo trasteo en el que escuchó un aviso, pudo controlar sus nervios y se acopló, logrando realizar su toreo cadencioso. Pero el buen sabor se perdió al pedir en voz alta que la música le tocara, provocando silbidos del público.

Al agresivo segundo, que empezó colándose, César Rincón lo dominó a base de quietud y valor. Lo llevó a los medios y allí le ejecutó una faena con aguante, temple y mando, ante el delirio de la concurrencia. Pero la apoteosis vendría al poderle a la bravura seca del quinto. Cuajó una faena de su estilo: citar de largo, dar el pecho con la muleta cuadrada, cargar la suerte, embarcar al enemigo en la panza del engaño y ganarle el terreno.

Flores / Ortega, Rincón, Finito

Toros de Samuel Flores con trapío, leña y casta, El mayoral fue ovacionado.Ortega Cano: abucheo; aviso y ovación y salida al tercio. César Rincón: dos orejas; aviso y dos orejas; salió a hombros. Finito de Córdoba: dos avisos y ovación y salida al tercio; oreja. Plaza Les Arenes, 20 de mayo. 2º corrida de feria. Casi lleno.

Finito tuvo detalles al cruzarse al soso tercero, encelándolo y logrando que le embistiera. Al alegre y noble burel que cerró plaza le instrumentó series de ligados naturales, toreando con verticalidad, giro de cintura Y arrastrando la pañosa por la arena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de mayo de 1994