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CRISIS POLÍTICA

Albero se va para "dañar lo menos posible al Gobierno"

Hundido, con voz dubitativa gesto contrito, Vicente Albero anunció en una conferencia de prensa de urgencia a media tarde de ayer que dimitía de forma irrevocable al frente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Es el segundo, miembro del Ejecutivo que deja el cargo en cinco días en medio de la mayor crisis de los 12 años de Gobiernos socialistas. Albero reconoció que su dimisión se debe a que se ha conocido que mantuvo una cuenta de dinero negro en el despacho de Manuel de la Concha, procedente de parte de la venta del 5% de Marie Claire. El aún ministro ofreció este argumento para explicar su renuncia: "Mi marcha se debe a un intento de afectar lo menos posible a la imagen del Gobierno".

Vicente Albero, en un asfixiante ambiente por la pléyade de fotógrafos, cámaras de televisión y periodistas que se arremolinaban sobre él en la sede del ministerio, detalló la operación que le ha costado el puesto. Según sus explicaciones, el negocio comenzó con la venta del 5% de la empresa Aznar, fabricante de la marca de medias Marie Claire, en 1983, cuando Albero ocupaba los cargos de consejero delegado y gerente de esa sociedad, en la que llevaba trabajando 12 años.Parte del pago de ese paquete del 5% de Aznar se realizó por medio de cédulas, hipotecarias del Banco Hipotecario, que fueron convertidas en pagarés del Tesoro -opacos fiscalmente- en los años 1988 y 1989. Esta operación se realizó a través del despacho de Manuel de la Concha, entonces síndico de la Bolsa de Madrid, que también llevaba las inversiones de Mariano Rubio y otros altos cargos. Vicente Albero explicó que entre 1984 y 1989 cometió "el error" o "la dejación fiscal" de no regularizar está situación. Pero no precisó por qué sacaba ahora a la luz estos datos -cuando sabía que EL PAÍS se disponía a publicarlos- y antes lo había mantenido oculto.

El todavía titular de Agricultura recalcó que Manuel de la Concha tenía estrictas órdenes de convertir las cédulas en pagarés del Tesoro y de no hacer ninguna otra operación, es decir, que De la Concha no tenía autorización para comprar o vender acciones a nombre de Vicente Albero.

La explicación de Albero, excesivamente dubitativa y atropellada, estuvo trufada de justificaciones y excusas sobre su conducta política. "He sacrificado mi vida profesional y particular por participar en la vida política. Y tengo cinco hijos", repitió varias veces. Incluso llegó a afirmar que la operación que ahora le cuesta el cargo le supuso un serio quebranto económico: "Lo que yo vendí por unos 37 millones de pesetas, luego fue vendido por 800 millones de pesetas, y ello debido en gran parte a que Marie Claire es una de las mayores empresas de Europa en su sector, gracias en buena parte a la labor que realizamos mientras yo estuve a su frente".

"Dejación fiscal"

Albero señaló que su patrimonio en 1982 ascendía a 86 millones de pesetas y que, a finales de 1992, esa cifra se había elevado hasta los 101 millones. "Corno ustedes pueden comprobar la variación es mínima. Tengan ustedes en cuenta que esta revalorización se debe a que la mayor parte del patrimonio que yo tenía en 1982 eran viviendas que había comprado a finales de la década de los setenta. Naturalmente, y como las valoraciones de patrimonio se hacen en función de la valoración catastral, estas viviendas se han revalorizado, lo cual explica el incremento de mi patrimonio".

Para justificar en parte su "dejación fiscal", Albero explicó que "en el año 1984 era bien fácil, y así lo hicieron muchísimos ciudadanos, invertir 10 millones de pesetas en una vivienda, por ejemplo, y sacar, poco después, entre 120 y 130 millones de pesetas. Yo no hice nada así porque me dediqué de lleno a mi actividad política, dejando la gestión de esta parte de mi patrimonio en otras manos".

A pesar de ello, Vicente Albero manifestó que tiene intención de regularizar su situación con Hacienda. "Yo siempre he hecho las declaraciones solo y el último día, como la gran mayoría de los españoles", argumentó. Ahora ha contratado, por vez primera, a un asesor fiscal para que le ayude a efectuar esta regularización. "De las primeras cuenta! que ha hecho mi asesor fiscal, e hilando muy fino, muy fino, me ha dicho que la deuda tributaria que tengo que afrontar es realmente insignificante", intentó defenderse.

Ya en el terreno específicamente político, Albero señaló: "No puedo permitir que esta operación pueda afectar a la imagen del Gobierno".

Al margen de su dimisión como ministro de Agricultura, Vicente Albero aclaró que ha puesto su cargo de diputado a disposición del PSOE. El ministro obtuvo su escaño en las pasadas elecciones generales en el segundo puesto de la candidatura por Valencia, precisamente antes que el dimisionario titular del Interior, Antoni Asunción. "Ahora es el propio partido el que debe decidir cuál es el futuro del escaño del que ahora dispongo", indicó.

En su despedida oficial, el titular de Agricultura hizo un canto a la clase política, "tan denostada durante estos días". "Hay mucha gente que ha dedicado muchos años de su vida, mucho tiempo de su familia y su futuro profesional a la política. No es justo que se generalice una situación puntual para todos ellos. En este país hay muchísima gente dispuesta a sacrificarlo todo por los demás", dijo.

Albero cerré la multitudinaria rueda de prensa con un recuerdo para el presidente del Gobierno: "Bajo su mandato se ha creado una impresionante riqueza social. Espero que no la despilfarremos", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 1994

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