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Cartas al director

Cumplir el código de la circulación

Para ello no sólo es necesario que la normativa sea clara y conocida por todos los ciudadanos, sino que además debe ser reconocible en la práctica. El hecho es que las empresas constructoras de variantes, intercambiadores y carreteras parecen gozar de una peligrosa permisividad por parte de quien proceda, Dirección General de Tráfico o dirección facultativa correspondiente, a la hora de pintar rayitas en el pavimento durante la ejecución de las obras. Así, a las líneas blancas existentes se cruzan otras de color amarillo, chillón eso sí, para variar el tráfico según las necesidades de obra. Lo normal es que según van apareciendo nuevas necesidades, vayan surgiendo nuevas líneas, sin que las anteriores sean borradas del asfalto.El resultado final de líneas continuas, discontinuas, blancas, amarillas y azules podría ocupar perfectamente un mural en el Museo Reina Sofía, donde sería contemplado con tranquilidad; pero encontrar la solución in situ y sobre la marcha de las líneas que en ese momento están en vigor puede llevar al conductor al tanatorio más próximo.

Ello encierra una doble tragedia, pues cuando la empresa en cuestión te tira una grúa encima, se sabe que te matas sin querer; pero si no eres capaz de adivinar las rayas ganadoras, te matas por imbécil.-

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